domingo, 3 de julio de 2022

Películas para mí sola

El tema de hoy era hablar sobre mi película favorita. En la anterior vida de este blog hablé de una de ellas, La ventana de enfrente. Las otras dos serían Más extraño que la ficción, de la que creo que también escribí, y Bajo el sol de la Toscana, la más comercial de las tres. Cualquiera que pase tiempo conmigo acaba sufriendo tener que ver una de estas tres películas, o las tres. A él solo le falta la tercera, creo, y me la reservo para la próxima vez que vayamos a Italia.

Así que, en vez de hablar de las películas que me encantan en público, he pensado en mencionar algunas de las que veo en privado. Películas que he visto varias veces, que utilizo de ruido de fondo y que me hacen sentir bien, pero que no considero tan buenas para recomendarlas, o que simplemente me da vergüenza compartir.

Empezamos con Una buena receta, de Bradley Cooper. Un chef drogadicto busca redimirse y ganar la tercera estrella Michelin, y pasan cosas. Es una película sencilla, con un esquema muy clásico de viaje del héroe y un final reconfortante. Y tiene a Emma Thompson, por favor: solo por su acento ya me compensa verla. Pero a esta película le fallan dos cosas muy importantes: el tono y el ritmo. No termina de decidirse entre peli seria, drama y comedia, a ratos casi parece un documental, y me falta un poco de calor, un poco de química. Aun así, si de vez en cuando el cuerpo me pide verla.

Seguimos con Brittany corre una maratón. Esta película fue lo único que vi en bucle durante dos semanas antes de mudarme de Granada en agosto de 2020. Me encanta. Una chica cuya vida es un desastre que poco a poco realiza cambios hasta encauzarse. De nuevo, viaje del héroe. Me gusta lo cercana y actual que es, me creo a todos los personajes y empatizo con la mayoría, y es una de las razones por las que me gustaría empezar a correr cuando me recupere de la hernia. Porque correr es como volar.

Para acabar, dejo dos que sí he visto con gente, pero que disfruto muchísimo más en privado: Larry Crowne: nunca es tarde y El becario. Ambas hablan de hombres que cambian de etapa. La primera, un hombre de mediana edad al que han despedido y la segunda, de un jubilado al que contratan como becario en una start-up.  Cuando siento que nunca llegaré a nada, me sienta especialmente bien ver la primera. La segunda, cuando pienso que emprender puede ser divertido. Luego tengo que recordarme que es una película.

Estas cuatro películas me encantan porque (casi) todos los personajes son buenas personas y porque los conflictos vienen de la vida misma más que de un villano cruel y despiadado. No tengo nada en contra de las películas de acción, de aventura o de superhéroes; es más, me gustan mucho. Pero estas películas, dentro de su aparente sencillez, me hacen reflexionar a la vez que me reconfortan. 

Al fin y al cabo, las películas son cuentos. Y los cuentos a menudo tienen un mensaje que nos hacen sentir mejor. Así soy yo: una niña pequeña y básica volviendo a las ficciones que conoce para reunir valor y segur adelante. ¿Hay alguna otra peli de estas características que tenga que ver? 


3 comentarios:

  1. Otra de Emma Thompson, quizás ya la has visto: Nunca es tarde para enamorarse.

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  2. La he visto a trozos, pero no entera. Tendré que verla. ¡Gracias por la recomendación!

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  3. No es una obra maestra, pero me gusta porque es sobre dos personas que están en una edad que no suele ser interesante para las historias. A partir de los cincuenta dejamos de ser interesantes, a no ser que seas Tom Cruise y te pongan como que tienes cuarenta. Y sobre volver a empezar, que no es imposible, pero cuanta más edad, más cuesta.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!