jueves, 7 de julio de 2022

Hermanas

Yo soy la jovencísima (en el sentido de ser la más joven, porque desde que cumplí 30 me siento para el arrastre) de tres hermanas. El bebé Kinder: tras ocho años sin niños, fui toda una sorpresa. Por suerte, a mis hermanas les hacía mucha ilusión tener una muñeca de carne y hueso, así que fui una niña muy celebrada y querida. 

Mis hermanas se llevan tres años y son muy distintas. 

MacGyver recibió la educación clásica de hermana mayor, con todo lo bueno y lo malo que eso implica. Es buena en situaciones de crisis, muy autosuficiente y la más creativa y resolutiva de las tres. Hasta la llegada del DVD, era ella la que programaba el VHS y en general la que sabía utilizar las máquinas. De pequeña, me enseñó a silbar y jugábamos a adivinar la canción que silbaba la otra en un vano esfuerzo por que me durmiera. También me enseñó las capitales de Europa a base de técnicas mnemotécnicas: Suecia "Esto es el colmo", Grecia "Antenas", y un largo etcétera. Por su culpa empezaron a interesarme la cosmética y el maquillaje: de pequeña le robaba las cremas. Le encantan las pelis y las series, y tenemos mucho imaginario compartido. También le chifla viajar y los idiomas. A grandes rasgos, MacGyver y yo nos parecemos bastante y nos entendemos bien, y desde que está en Suiza, la echo mucho de menos.

Talía es un terremoto y lo ha sido siempre. La más sociable y extrovertida, de pequeña tocaba el saxofón en la banda (razón por la cual acabé aficionándome a la música de Semana Santa). Cuando yo era muy pequeña, ella intentaba dormirme acariciándome la cabecita, pero se quedaba dormida ella mientras yo me levantaba y me iba por el pasillo cual patito. Años después, le contaba cuentos y me metía con ella en la cama para que durmiese calentita. Me gastó muchas bromas de pequeña, desde hacerse la muerta hasta hacerme creer que teníamos nueve dedos (nunca me lo creí, pero me enfadaba muchísimo). Y como lo de tenerme de alumna se ve que les molaba a las dos, a veces me explicaba las lecciones de historia. Le encanta el teatro y la literatura, y en más de una ocasión hemos ido a ver alguna obra. Por desgracia, desde que es madre tiene mucho menos tiempo para dedicarse a sus pasiones, pero de vez en cuando seguimos teniendo alguna charla interesante con un café delante. 

La verdad es que las tres no tenemos demasiado en común. Nos gusta comer, nos encanta Friends y siempre nos quedamos embobadas con el baile final de Dirty Dancing. Y podemos ser muy testarudas cuando nos lo proponemos. Y adoramos a mi sobrino. Aparte de eso, como suele pasar entre hermanos, las tres hemos tenido una vida muy distinta. ¿Nos llevamos bien? No siempre, pero lo intentamos Es complicado... 

Pero no me imagino mi vida sin ellas. Es curioso. Nuestra relación puede ser horrible y atravesar baches, pero son los primeros testigos de mi paso por este mundo y las que mejor entienden mi relación con mi madre. Todo el mundo debería tener a alguien así. Por eso, me da pena que mi sobrino no tenga hermanos. ¿Con quién se va a quejar de sus padres? Conmigo, seguramente. Pero no es lo mismo. Porque Talía será como será, pero... me enseñó la Revolución Industrial antes de empezar la secundaria. Y eso no tiene precio.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!