Mis padres se han ido hoy de vacaciones a Benidorm. Él se vendrá esta noche y fingiremos que vivimos juntos unos días. Pero no estaremos solos: tenemos guardaespaldas.
Hace unos trece años, MacGyver se encontró un perro atropellado y lo llevó al veterinario. Después lo trajo a casa de mi madre, solo por una noche antes de llevarlo a un refugio. Pero después de pasarse toda la noche cuidando del animal, mi madre se encariñó y decidió quedárselo. Lo llamó Titán, como el perro de mi abuela.
Titán es un cruce de akita con otra raza y la verdad es que es un perro muy distinguido y elegante. Tiene orejitas de Yoda, ojos rasgados y hocico largo y blanco, con la trufa negra y siempre húmeda. Su pelaje es canela y blanco, blanco y abundante, y especialmente suave en la cabecita. No es porque sea de la casa, pero es un perro precioso. Un peluche andante.
Al principio, ladraba mucho cuando sonaban fuegos artificiales o ambulancias, pero con el tiempo se ha tranquilizado. También reaccionaba con los otros perros, sobre todo con los grandes. Por suerte, años de sacarlo de paseo han logrado que se acostumbre. Ahora solo se le escucha cuando bufa en sueños, pero si le acariciamos un poquito, se le pasa.
En casa es una alfombra o un pilar de refuerzo. Nos lo encontramos en cualquier estancia, tumbado y estirado en posturas imposibles. Es tan confiado, que no se mueve ni un milímetro cuando tenemos que pasar por encima de él. A veces lo empujamos ligeramente con el pie y ni se cantea. Como mucho, se acomoda más. Lo de hacer de pilar es otra historia: a veces se tumba con las patas apoyadas contra la pared. Me consta que las paredes del edificio son sólidas, pero es un consuelo saber que contamos con un refuerzo adicional de vez en cuando.
MacGyver le enseñó a dar la patita hace años, truco que Titán aprovecha para que le demos jamón y cosas ricas. Mi madre no se hace de rogar, pero a mí me gusta jugar con él y hacer que se lo gane. Además, creo que en el fondo le gusta.
Es un perrete muy cariñoso que tiene claras sus lealtades. La persona más importante de este mundo es mi madre, a la que sigue fielmente a todas partes y sin la que se niega a salir a pasear. Mi padrastro y yo ocupábamos el segundo lugar, pero entonces llegó él a mi vida, dándole mimos y caricias cada vez que lo ve. Me parece bien, pero a veces tengo la sensación de que Titán me ha robado a mi novio.
Y es que encima, a ver cómo compito contra él. Él es un peluchito calentito, cariñoso y adorable que siempre se alegra de verte y nunca se enfada ni tiene dramas. ¿Quién no querría pasar horas abrazándolo y acariciándolo?
Pero lo mejor de todo es lo protector que es... a su manera. Fue él quien analizó el comportamiento de Titán y dedujo su forma de razonar. Si estamos todos en casa, Titán está con mi madre o en la habitación con mejor temperatura. Pero si mi madre no está, Titán se sitúa en una posición equidistante a todas las personas de la casa. En un esfuerzo por facilitarle la vida al perro, él y yo intentamos quedarnos en la misma habitación para que solo tenga que vigilar una puerta.
Tengo suerte de tenerlo, aunque me quite el novio. Es un alivio saber que, por muy mal que se pongan las cosas, nunca estaré sola mientras tenga al peludito alrededor.
Más me vale recordar todo esto mientras lo saco a pasear ahora, con 36 grados a la sombra.
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