jueves, 1 de septiembre de 2022

Vuelve a la cama

Me da igual lo que opine la gente: Eat Pray Love  (o Come Reza Ama) es un libro buenísimo. No me importa que Elizabeth Gilbert tuviese una suerte inmensa por poder irse un año a viajar por el mundo y a descubrirse a sí misma, ni que yo jamás vaya a tener esa posibilidad. Pese a lo que mucha gente cree, en gran parte condicionados por la película de 2010, está muy bien escrito, es una lectura muy placentera y hasta se puede aprender de ella.

Al principio, cuando Elizabeth está destrozada, rezando en el suelo del cuarto de baño y llorando sin saber qué hacer, escucha la voz de Dios (la parte sabia y compasiva de sí misma) diciendo: "Vuelve a la cama, Liz". Vuelve porque se avecina una tormenta, y vas a tener que luchar, y necesitas descansar todo lo posible. 

Bueno, pues sin la parte mística, así estoy yo hoy. 

El día ha empezado bien. Pero por la tarde he empezado a pensar en cosas feas, a ponerme tremendista y pesimista y muchos otros -ista que no me gustan, y la he rematado llorando en los brazos de él, que con su paciencia infinita me ha sostenido hasta que se me ha pasado. 

Eso no significa que esté bien ni mucho menos, pero de entre todas las opciones que tengo, esta vez elijo la que creo que es la mejor. 

No puedo cambiar las cosas que ya he hecho. No tengo control sobre muchas otras cosas. Y no tengo ni idea de qué será de mí, y admito que tengo miedo. De acuerdo. He vuelto a casa, me he hecho una buena cena y ahora mismo tengo una taza de té calentito esperándome para reblandecer mi corazón del todo. 

Luego me lavaré los dientes y la cara. Y me pondré todas las cremas. Jugaré una partida y hablaré con él un ratito. Quizá lea. Pero me voy a ir a la cama pronto. En los días malos, lo mejor que se puede hacer es cortarlos por lo sano y dormir. Y reponer fuerzas y descansar mucho. 

Mañana saldrá el sol, será un nuevo día y es muy posible que sea mejor que este. Y quiero estar bien despierta para disfrutarlo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!