domingo, 11 de septiembre de 2022

Déjala dormir

Creo que no entendimos bien el cuento de La bella durmiente de pequeños. La pobre se pincha, se duerme del susto, ¿y tiene que llegar un capullo a despertarla? Déjala dormir, hombre.

A lo mejor estuvo en la boda de unos amigos el día anterior. A lo mejor, debido a las circunstancias, ella y su novio tuvieron que dar un agradable paseo de dos horas entre arrozales y cangrejos para llegar a una ciudad con tren. A lo mejor llevaba más de veinticuatro horas sin dormir cuando llegó a su casa, se pinchó el dedo por accidente y cayó redonda en la cama. 

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Pero tanto hablar de dormir me hace sospechar que cogeré la cama muy a gusto esta noche. 

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!