Ha sido un día caótico, pero ha valido la pena. He recreado medio bien el look de Primor, la ceremonia ha sido preciosa y el Estupendo ha bordado su discurso.
Me encantan las bodas. Los vestidos, el glamour, las flores… pero sobre todo, lo que simbolizan. La esperanza de un nuevo comienzo, las promesas de amor, la alegría… Sé que no soy la única que cuando va a una boda piensa en la suya. La que ha tenido o la que le gustaría. Hay cosas que sí haría igual… otras que no tanto. Pero ha sido una boda muy de ellos, y eso es lo importante.
Me veo incluyendo dinosaurios en la mía… ay.
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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!