Vale, seguramente no, pero debería. El ekmeik es un postre maravilloso a base de masa filo, nata y pistacho que te sube el colesterol de mirarlo. Y está muy bueno. Y es una de las razones principales por las que venimos a nuestro griego.
La cena, exquisita. La compañía, aún mejor. El planetario… mejor el de invierno, para qué engañarnos.
Pero ha sido una noche fantástica. Diría que le dan sentido a todo, pero sería inexacto: son el sentido.
La semana que viene, más.
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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!