sábado, 17 de septiembre de 2022

Demasiado verde

En segundo de carrera, me fui de Erasmus diez meses a Münster, Alemania. Y no estaba preparada para nada.

Mi alemán era malísimo, por entonces no me gustaba la cerveza y no sabía montar en bici. Pero eso no era lo peor. Simplemente era muy cría, me faltaba mundo y madurez. Y aunque disfruté de aquel año, lo cierto es que me he arrepentido muchas veces de haberme ido tan joven. 

Recuerdo una de las clases que tenía, Academic Writing. La profesora era un encanto y había un chico monísimo. También hice una amiga, con la que perdí el contacto. Un día, me preguntaron qué opinaba de Alemania, de Münster…

“Es demasiado verde”. En Valencia apenas llueve y fuera de un par de jardines, nunca ha habido mucho verde. Granada es parecida, solo que más fría y seca. Pero Alemania, o al menos esa ciudad, estaba llena de árboles y de hierba por todas partes. Y yo, acostumbrada al secano, tardé en apreciarlo. Casi me ahogaba tanta vida, tanta energía. 

Ahora echo de menos el verde casi a diario. Excepto en las raras ocasiones en las que el cielo está nublado. Porque entonces, nuestros escasos árboles brillan más. Y el blanco hace destacar el verde, y me siento más alemana. Hoy ha sido un día así, al menos parcialmente, pero necesito más. Necesito más verde.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!