El de la cafetería de las tostadas estupendas, que ya me sirve el café sin azúcar ni sacarina.
Y el del hindú de esta noche, que nos ha regalado una ración de pan naan para que no nos muriésemos comiendo el pollo estilo Madras (picante. Mucho). Cuando lo ha dejado en la mesa, casi parecía estar diciendo: “Tomaos esto, chavales, y no os flipéis, que os habéis venido muy arriba con el Madras. Hacedme caso”. No nos hemos dejado ni una miga.
Todo delicioso, por supuesto. El café, las tostadas, el Madras, el naan y todo lo demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!