En inglés se dice "Have a nice day". En francés, "Bonne journée". En alemán, dependiendo del momento del día, "Schönen Tag/Abend noch". Y por supuesto, existen sus respectivas variantes para el fin de semana. Pero en general, sí, en el extranjero es bastante común desearle un buen día a la gente al salir de un establecimiento.
Desde luego, hay matices. En enero de 2020, apenas dos meses antes de la catástrofe, fui a París a visitar a Mejkju. Mejkju es polaca (Dobrego dnia!), pero vive en París desde hace años y pasó varios días conmigo enseñándome las maravillas de la capital gala. Y yo, feliz cual perdiz al estar de viaje, viendo y comprando cosas bonitas en todas partes, le deseaba un sentidísimo "Bonne journée!" a todo el mundo cada vez que salíamos de algún sitio. Mejkju no paraba de reírse y pitorrearse de mí por ello: decía que en París eso no se estila. Es posible que sea verdad, pero me dio exactamente igual: os tragáis mi bonne journée por narices. Y más vale que vuestra journée sea bonne de verdad.
Aun siendo una frase hecha y por tanto a menudo vacía de sentimiento, me encanta la costumbre de desear un buen día a la gente. Incluso dicho por costumbre, no deja de ser una frase amable, un deseo sencillo y bonito para la gente con la que nos encontramos. Confieso que en el extranjero he tenido días de mierda que se han salvado de la catástrofe por un "schönen Tag noch" en el momento apropiado. Y lo que quizá resulte más extraño, también me siento genial cuando uso esas expresiones yo misma.
Quizá tenga que ver con el hecho de que encaja con el tipo de persona que ambiciono ser. Una persona relajada, encantadora y feliz que solo tiene buenas palabras y deseos para el prójimo. Sin ser la hija de Satanás, la verdad es que disto mucho de ser tan perfecta. Pero resulta sencillísimo y reconfortante ser amable con unas pocas palabras un par de veces al día.
En todos los idiomas menos en español.
Mucha discusión sobre género, que me parece muy necesaria y legítima, pero se habla muy poco del gran vacío cortés que sufre nuestro idioma. La expresión equivalente a "Have a nice day", que en todos los idiomas suena dulce, jovial y musical, en español es un infumable "Que tengas un buen día". Y no me satisface (ni a mí, ni a nadie a juzgar por el ínfimo uso que se le da a esta frase) por varias razones.
Su primer fallo es tener un verbo conjugado que ya nos obliga a elegir entre ser formal o informal. ¿Que tengas o que tenga? Ya hay que tomar una decisión. Y estamos viviendo vidas muy estresantes con cada vez menos recursos, nadie tiene tiempo para tomar decisiones lingüísticas mientras recoge el ticket del Mercadona.
Su segundo fallo es lo largo que es. En inglés son cuatro sílabas. En francés, si las agudas cuentan doble, son otras cuatro. En alemán, en polaco y en italiano, cinco. ¿Pero en español? Que-ten-ga-sun-buen-dí-a. 7. Siete puñeteras sílabas. ¿Quién tiene tiempo para eso?
Pero el tercero y quizás el más difícil de evitar es la vacuidad semántica. Y a ver, no voy a engañar a nadie: las palabras que se usan en otros idiomas para describir el día no es que tengan un significado muy evocador. No dejan de ser palabras comodín: "nice", "bon", "schön" y "dobry" significan "agradable, bueno y bonito", y además se utilizan muuuuchísimo, hasta el punto de que ya no significan nada. Pero es que "buen día" es tan soso. Tan feo. Tan poco carismático. Es como apellidarse García: no tiene nada de malo, pero nadie se acuerda de ti. Si es largo, te obliga a pensar y encima ni siquiera tiene encanto, ¿para qué molestarse?
Pero a mí me molesta muchísimo no tener una expresión equivalente. Me fastidia. Me hace falta todos los días. A veces pruebo con un "Buen finde" que además de ser breve y tierno, suele ser muy bien acogido. ¿Pero qué hago el resto de la semana?
No, en serio: ¿qué hago? ¿Alguna sugerencia? ¿Nadie? Bueno, da igual... que paséis una buena noche.
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