Lo que he descubierto hoy es tan obvio como afirmar que beber agua es bueno para mantenerse hidratado. Hoy he probado el modo "no molestar" del móvil porque quería adelantar algunas cosas. Me he puesto una lista de Spotify en el ordenador, he desactivado las notificaciones en el móvil... y ha sido como apagar el mundo.
Ha sido maravilloso. Las dos horas más productivas que he tenido en mucho tiempo. Sabía que se podían desactivar las notificaciones temporalmente en el móvil, pero me resistía a creer que funcionase tan requetebién.
En realidad, este experimento es la consecuencia lógica de otro que llevo aplicando dos días. Estoy intentando dormir mejor, así que ya había probado lo de activar el modo "no molestar" por las noches. Luego, me puse a tapar las luces del módem y bajar la persiana para tener oscuridad absoluta. Y la verdad es que está funcionando. Poco a poco estoy durmiendo mejor. Anoche tuve una pesadilla horripilante, pero esa es otra historia. Espero no encontrarme jamás con un tsunami.
La verdad es que siempre había subestimado esta función de los móviles porque tenía la idea absurda de que uno no se distrae si no uno no quiere. Pero el cerebro no funciona así. Estamos preparados desde la cuna para reaccionar ante cualquier cosa que llame nuestra atención. Un león entre los arbustos, la lluvia, las veinte notificaciones de WhatsApp que pueden llegar en un minuto... Así hemos sobrevivido. Pero ya no hay leones y hay que adaptarse. Y está bien que la tecnología de vez en cuando nos eche una mano.
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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!