lunes, 22 de agosto de 2022

Me he hecho pupa

Esta tarde he ido a tomar café con Jung. Llevaba semanas sin depilarme e iba con prisa, así que debí apretar más de la cuenta y... me he cortado con la cuchilla debajo de la rodilla derecha, con el consiguiente olor penetrante a sangre en la mampara. Si no fuera porque estoy acostumbrada, daría cosilla. 

Quienes se depilen a cuchilla me entenderán y comprenderán el dilema: ¿tirita o no tirita? Seguramente habría sido mejor dejarla al aire, pero me habría puesto a rascarme como loca, así que he optado por una tirita. Pero no una tirita cualquiera, sino una de las tiritas con dibujos de animalitos que compré en Berlín.

Y mientras caminaba por la calle, con el maquillaje impecable cual diva divina,  me he puesto a pensar en las mal llamadas tiritas para niños y por qué considero que son infinitamente superiores a las tradicionales.

Pese a su aspecto, son igual o más seguras que las otras. A fin de cuentas, todo lo que está diseñado para niños está más que probado y estudiado para que funcione bien y sea delicado con la piel. Mis tiritas en concreto son muy suaves.

Por otra parte, las tiritas de camuflaje rara vez logran su cometido. ¿Quién tiene la piel color tirita? Nadie. Así que sigues con una herida fingiendo que vas discreto, pero se ve a la legua que llevas un pegote de color horroroso. Muy serio y muy adulto, eso sí. Y no me hagáis hablar de las transparentes, que normalmente no pegan y se caen todo el rato. 

Pero además de ser bonitas, alegres y efectivas, las tiritas con dibujitos son un gran tema de conversación. Te encuentras con alguien, te ve la pupa y te pregunta cómo te lo has hecho. Con una tirita tradicional es evidente que no quieres hablar del tema,  ¿pero con dibus? Tendrás la ocasión perfecta para describir con todo lujo de detalles cómo te caíste al perseguir al atracador de tu panadería. O la historia barroca de tu elección. Y así es como se forjan vínculos entre las personas: con conversaciones interesantes sobre nuestras vidas, preocupándonos los unos por los otros.

Por supuesto, luego te preguntarán por la tirita y aquí verás cómo funcionan como un gran detector de cretinos: si a tu interlocutor no le parecen divertidas y adorables y además se pone a criticar las tiritas y tu carácter infantil, ya sabes a quién tachar de tu testamento. Es una persona gris, vacía, sin alma. Huye de ella antes de que intente convencerte de comprarte ropa interior color visón, champán o beige. 

E incluso si nadie te pregunta, te quedará la simpática tirita, con sus osos panda mirando hacia el frente desafiantes. Porque puede que estés herido, pero si en vez de esconderlo llevas tu herida con orgullo y sigues adelante, demostrarás una fuerza y un carácter extraordinarios. Y además, quedan genial. 

2 comentarios:

  1. María Dolores Serrano Baixauli26 de agosto de 2022 a las 18:55

    Eres la persona más graciosa que conozco 🤣 te conozco desde hace unos años (toda la vida, la tuya quiero decir) y nunca dejan de sorprenderme tu imaginación 😍 Da gusto leerte, ¿para cuándo "Gabriel"?

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    1. Bueno, tú tampoco te quedas atrás ^^.

      Respecto a Gabriel, todo se andará, querida... Todo se andará. Un beso enorme <3

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!