La segunda opción era Granada. Había muchas razones para ello: él nunca ha estado, podría haber felicitado a la Divina, mi ex-jefa (aunque siempre la consideraré como tal), por su cumpleaños. Y por fin tenemos coche para ir. Pero los hoteles estaban prohibitivos y es un viaje muy largo… iremos a Granada. Solo que esta vez no.
Solo por curiosidad metí las fechas en Skyscanner y busqué billetes a cualquier lugar: el destino más barato era Toulouse. Y la verdad es que siempre había querido ir.
Yo empecé a estudiar francés en primero de la ESO. Me encantó desde el principio. La musicalidad, el vocabulario, la cultura… Y me encantaban los libros de texto. Sobre todo las lecturas. En una de ellas hablaban de Toulouse. Sus casitas rosa, los puentes sobre el río, la universidad… Por aquellas era muy jovencita y me gustó, pero sabía que tardaría en poder ir. Simplemente dejé la idea en la recámara.
Hasta que vimos los billetes. De repente, me entraron unas ganas locas de ir. Menos mal que lo hicimos, porque lo hemos disfrutado mucho. Además, me encanta Francia. Pero de eso ya hablaré.
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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!