martes, 18 de octubre de 2022

He sido agredida

Era una tarde tranquila de martes.

Había salido con MacGyver hacia Alaquàs, donde vive la Manicurista, para acompañarla a que le hicieran las uñas. Teníamos el tiempo justo, por lo que en esta ocasión no me hizo las uñas a mí también. 

La Manicurista es un encanto y una amiga. Hacía bastante que no la veíamos porque estaba ocupada teniendo un bebé. En efecto: ¡esta tarde he conocido a un bebé rechonchete y monísimo! 

Ya que la Manicurista estaba ocupada con mi hermana, yo me he ocupado del renacuajo. Hacía más de seis años que no tenía un bebito en brazos, pero eso nunca se olvida. Además, el peque y yo nos hemos entendido fenomenal desde el principio: al poco de bailotear con él, ya estaba súper a gusto riéndose. 

¡Y olía tan bien! Le he dado muchos besitos, le he cantado, le he hecho cosquillitas y le he contado cosas. Vamos, que lo he dado todo. El pobre bichito lo necesitaba: le están saliendo los dientes y le duele la boca una barbaridad.

Todavía recuerdo cuando le pasó a mi sobrino. Nos mordía las manos y la barbilla todo el rato con todas las fuerzas de sus encías. También le mordió la nariz con saña al peluche de Mickey que le regalamos. Y de hecho, una de las mejores fotos que tiene con MacGyver es comiéndole el dedo a mi hermana. 

Por eso, no me preocupó en absoluto que el peque me mordiese la mano. 

Y por eso me dolió aún más la traición.

El muy granuja me clavó sus dos minúsculos dientecitos con tal fuerza, que me hizo sangre. ¡Cómo osa! ¡Con lo maja que he sido con él todo el rato, y va y me deja una marca! 

Eso no ha evitado que le diese el bibe y que le hiciese más mimitos después. Y a lo mejor soy una exagerada con la piel muy sensible… ¡pero todavía me duele! 

Ains, qué ganas tengo de hacerme las uñas el mes que viene… (:

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!