domingo, 16 de octubre de 2022

Las olas

En una peli que me gusta mucho, El exótico hotel Marigold, la protagonista y narradora de la historia describe su experiencia en la India como una ola que se abalanza sobre ti: si te resistes, se te lleva. Pero si saltas y te dejas llevar, llegas a salvo al otro lado. 

Me parece una buena metáfora para muchas cosas, pero hoy me ha venido a la cabeza después de comer. 

Con motivo de la visita de MacGyver, Talía, mi cuñado y mi sobrino han venido a comer paella. Vino, comparación entre el chocolate polaco y el suizo, cafés... Y luego se han puesto a discutir.

Me alegra decir que no ha sido por nada serio y que esta vez la sobremesa podría haber sido una simpática escena de sitcom. Básicamente, el Maestro Paellero (mi padrastro, en adelante MP para abreviar) está indignado porque ahora es más difícil aparcar cerca de la cancha de baloncesto los días de partido y porque los ricachones de los VIP tienen aparcamiento siempre. MacGyver se ha puesto a replicar, Talía se ha metido de por medio... Y yo me tomaba mi café.

MacGyver y Talía son estupendas. A fin de cuentas, son hermanas mías. Pero es habitual que estén en desacuerdo y no siempre lo gestionan bien. Digamos que los debates y las discusiones más o menos acaloradas por temas de lo más variado son más la norma que la excepción en nuestras comidas familiares. 

Y como siempre que hay tres personas, a la tercera le toca desempatar. A veces entro en el tema y coincido con una. Otras, con la otra. A menudo con ninguna y lo prioritario es cambiar de tema. Y otras, como hoy, simplemente me tomo mi café. He disfrutado mucho de observar el falso drama, escuchar argumentos de un lado y de otro, y de estar al margen. Ha sido divertido.

Ha sido, de hecho, la mejor decisión que podía tomar esta vez. No habría sacado nada de la discusión y no me interesaba lo más mínimo. Mi opinión era mucho más salomónica y simple que la que ellos tenían, pero ponerme a discutir no me apetecía. Para amargo ya tengo al café, no necesito más. ¿Por qué luchar contra las olas? Déjalas fluir. Y fluye con ellas mientras puedas. 

Mientras puedas. Y cuando puedas. Cuando no, súbete al barco y rema. 

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!