sábado, 22 de octubre de 2022

Cena primorosa

Llevábamos tiempo sin quedar con Primor y Abracitos. Pero los chicos decidieron sincronizar agendas y por fin nos hemos ido esta noche a cenar.

Primero hemos ido a una librería de segunda mano. No he comprado libros, por suerte… pero pelis, sí. Hay gente a la que le sorprende que aún compre películas en DVD y lo entiendo. Es mucho más cómodo usar una plataforma de streaming y ocupa mucho menos espacio… pero estoy harta de depender del catálogo de turno. Y nunca está todo lo que uno quiere ver. Así que, mientras los DVD se puedan reproducir, pardiez que seguiré ampliando mi colección.

Luego hemos ido a cenar. Primor y Abracitos, además de ser sibaritas y de buen comer, son veganos. Por ello, siempre acabamos en algún restaurante interesante y rico. Esta noche hemos ido a El Khambú y qué puedo decir… Qué hamburguesas. Qué postres. Qué boniatos. Hablemos durante un segundo de los boniatos: ¿por qué no han sustituido ya a las patatas fritas en todos los restaurantes de comida rápida? Están más ricos y son un pelín mejores para la salud. En fin, misterios de la vida.

Hemos acabado pronto, por lo que hemos podido jugar un poco con los gatos en casa de Primor y Abracitos. Bueno, yo no he jugado mucho esta vez; estaba ocupada bebiendo agua y comiendo chuches veganas (la única mala decisión de la noche). Pero él se lo ha pasado en grande. Y yo mirándolo. 

Qué bien nos ha sentado esta noche. Pese a la falta de intimidad, al menos hemos salido como adultos. Y cuánta falta nos hace eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!