Pero al menos hoy he visto pelis con mi sobrino, que ya está de vacaciones.
Como buena tía de los noventa, era mi obligación introducirle a “La princesa prometida”. Y aunque se le ha hecho un poco larga, la ha disfrutado. Me ha roto un poco el corazón que su personaje favorito no sea Íñigo Montoya, como yo. Él prefiere a Vizzini, ¡inconcebible!
Sin embargo, al contrario que el niño de la peli, él no ha cambiado de opinión: no le gustan las escenas de besos y he tenido que aguantarme la risa cada vez que se escondía detrás del cojín.
Luego se ha puesto hablarme de un videojuego que se ha descargado para que mi novio y yo juguemos con él. “Yo seré el erudito, L el héroe y tú el mago”. Hay que quererlo.
Por la tarde he paseado un poco y he tomado un café con el Estupendo. El Estupendo es el mejor amigo de L y un personaje maravilloso que hará acto de aparición por aquí, estoy segura. Hacía más de un mes que no nos veíamos y ha aprovechado mi convalecencia para acercarse a verme. Hemos hablado de lo humano y lo divino y nos hemos abrazado, que es lo que se nos da mejor. Y he confirmado que, bueno… sigo algo malita.
Yo quería ser Wonder Woman y estar tan estupenda como el Estupendo y caminar mis diez mil pasos diarios, como venía siendo costumbre. No ha habido manera. He llegado a la cafetería y da gracias. Entiendo que es normal, que no tengo que hacer burradas y tal… pero me mata, me mata estar así. Ya queda menos.
Hoy no he vomitado, por lo que lo considero un gran día. Y mañana veré a la cuarta esposa y quizá a los gatetes. Y a lo mejor hasta escribo algo en condiciones.
Me alegra de que estés fuera y recuperándote. Estaba pendiente, pero no pude entrar hasta hoy para leer.
ResponderEliminarUn abrazo enorme
Este mensaje llega con muuucho retraso, pero sí, todo fue bien y por suerte ya no me duele. ¡Un abrazo y gracias por preocuparte!
Eliminar