miércoles, 29 de junio de 2022

Atención y afecto

La película que más me impactó en 2017 fue Lady Bird y me dolió mucho que no se llevase ningún Oscar el año siguiente. Cuenta una historia sencilla, el último año de instituto de una chica que odia vivir en Sacramento. Y pasan muchas cosas.

Mi escena favorita es cuando la monja del instituto habla con Lady Bird, la protagonista, sobre una redacción que ha escrito describiendo su ciudad. La monja le dice que describe Sacramento con mucho cariño y afecto, con amor. Lady Bird dice que simplemente presta atención, a lo que la monja le responde: "¿No crees que quizá son lo mismo? ¿Atención y afecto?" Me dio mucho que pensar. 

La palabra atención viene del verbo latino attendere, que literalmente significa "tender el espíritu hacia algo". Afecto, a su vez, viene de afficere, "influir en el ánimo". ¿Es descabellado afirmar que atender, o tender el espíritu hacia algo, influye en nuestro ánimo hacia ese algo? Para mí tiene todo el sentido del mundo. 

El tema de esta semana es el cumpleaños de Talía. Es un tema que me provoca sentimientos encontrados. Podría divagar durante horas sobre lo fascinante que me parece el placer que experimento quejándome de los preparativos. Quiero ser alegre y amable, pero por alguna razón perversa hallo la alegría en protestar, en ser quejica y mártir. Pero dejaremos las interpretaciones freudianas para otra ocasión. 

Que el tema de la semana sea el cumpleaños de Talía es afirmar que Talía es el centro de esta semana alrededor de la cual todo orbita. El sitio, los regalos, la tarta. Luego llegan las cosas menos obvias. Las sorpresas, los detalles. Pequeñas cosas que sé que le gustarán. Cosas que se me han ocurrido de forma instintiva, sin pensarlas demasiado. Pero a veces me recreo visualizando en mi cabeza cómo será la fiesta, lo que haremos, cómo lo haremos, cómo se sentirá en determinados momentos. Y me hace feliz pensar en que todo esto valdrá la pena si ella está contenta. Cumplir años puede ser un drama, que me lo digan a mí. Es hasta cierto punto comprensible querer darle mucho bombo para amortiguar el golpe. 

Y es una agradable sorpresa corroborar que el amor es más que una emoción: es una elección y una acción, y ambas se deben realizar a diario (o casi) para mantener viva una relación del tipo que sea. 

Con esto no quiero decir que sea posible forzar a dos personas a amarse, aunque estoy bastante convencida de que el párrafo anterior es la base del éxito de muchos matrimonios concertados. Estoy segura de que el amor, o al menos esa primera conexión, surge de una chispa misteriosa que prende la llama. Pero también estoy segura de que elegir prestar atención a alguien es el combustible que la mantiene viva. 

También me gusta mucho de Lady Bird, y de su protagonista, la manera en la que me siento después de verla. O después de pensar en estas cosas. Exactamente igual que se siente Christine al final: un poco nostálgica de su yo adolescente e inmadura, pero orgullosa de haber comprendido una parte más del universo y de su vida, y humilde ante la perspectiva de todo lo que le queda por aprender. 

Aunque también puede ser que esté leyendo mucho entre líneas.

1 comentario:

Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!