Desde el momento en que decidí escribir a diario aquí, supe que tendría que enfrentar principalmente dos desafíos. El primero es escribir todos los días; por ahora lo estoy cumpliendo, aunque sea a contrarreloj. El segundo, pensar en algo sobre lo que escribir.
Por suerte, en Internet hay respuesta sobre casi todo: encontré una lista de ideas para escribir durante 30 días... varias listas, de hecho. Empezamos hoy con el primer desafío: describe tu personalidad.
Así que me he ido a la RAE a buscar la definición de personalidad. Si nos quedamos con la primera acecpión, "diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra", la verdad es que no sabría muy bien por dónde empezar.
¿Cómo se responde a esto? ¿Con una lista de adjetivos? Me niego. Los sustantivos y los verbos son más sexis. A ver qué sale de aquí.
Me gusta observar a la gente e imaginarme su vida. Y desearles cosas buenas. Me encanta abrazar y que me abracen, y reírme. Me pasaría horas hablando de prácticamente cualquier cosa, y adoro filosofar y debatir por el mero placer de hacerme preguntas y pensar. Cotillear está en mi naturaleza y a veces me cuesta encontrar el límite, pero es algo en lo que intento mejorar. En mi defensa, solo puedo decir que cotilleo siempre desde la bondad y el cariño, casi nunca chismorreo. Uno de mis deseos más profundos es volar. Aunque creo que correr, patinar o montar en bici son experiencias similares. Cualquier cosa que me eleve del suelo.
No me gusta la palabra "perfecto" ni sus derivadas, y desde hace un tiempo detesto los superlativos. La mejor hamburguesa, el mejor libro, la mejor dentista... ¿Cómo decidimos que una hamburguesa o una persona es mejor que otra? ¿Y qué hacemos con la gente a la que no le gustan las hamburguesas? Todo el mundo debería estar de acuerdo y eso es imposible. Por eso, desde hace años intento centrarme en lo bueno. Una buena tarta. Un buen olor. Una buena persona. Un buen día. Lo perfecto es enemigo de lo bueno (alguien lo diría antes, pero yo se lo leí a Natalia De Santiago).
Me cuesta ser todo lo dura y cínica que debería ser para triunfar. Si algún día logro la grandeza, no será mintiendo. Sí puedo ser muy dura con los demás y conmigo misma, pero cada vez menos. Sería más fácil vivir en el mundo si todos fuésemos más amables. Es mi batalla diaria.
Y como quiero ganarla, voy a terminar aquí antes de sucumbir a la tentación de echarme mierda encima. Nos vemos mañana.
(Esta entrada se publicó originalmente el domingo, 26 de junio de 2022 a las 23:56, pero por motivos técnicos he tenido que volver a subirla)
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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!