martes, 28 de junio de 2022

Mi paraíso privado

Hoy debería escribir sobre un lugar que me gustaría visitar. Tarea harto complicada, porque hay muchos y porque tengo poco tiempo. Pero también puedo escribir sobre lugares que, sin ser exóticos, son mi refugio. Lugares que visito con relativa frecuencia o que tengo cerca.

Cualquier librería me da paz. Cualquiera. Hay una especializada en viajes en Valencia, y aunque casi nunca compro nada ahí, ver tantos libros sobre lugares maravillosos, mapas y animales me entusiasma. Aparte de porque adoro los libros, creo que en las librerías me siento pequeñita ante tanto conocimiento. Y sentir que tú y tus problemas sois pequeños ayuda a poner las cosas en perspectiva y a hallar la calma.

No voy tanto como me gustaría, pero tengo ganas de ir a la playa. A pasear, no a bañarme. A mojar los pies. Mi quinta cita con él fue en la playa y la verdad es que aquel día tuvo un par de momentos de comedia romántica. El viento se llevó mi sombrero y al girarme para recogerlo, se me cayó un zapato al agua. Yo perseguí el sombrero y él se metió en el agua para coger mi zapato. Nos reímos mucho. También le di una conchita, en una obvia declaración de intenciones. Pero esa es otra historia.

Los jardines del Turia son otro paraíso mío, aunque en realidad me vale cualquier parque con césped y árboles. Con mi manta para leer y unos cascos, no necesito mucho más. 

Pero a veces ni siquiera me hace falta irme de casa. Con unas velas, una mascarilla cosmética y algo de música, a veces me monto mi propio Hawai/Bombay en la habitación. Y con el día que llevo, lo cierto es que lo voy necesitando.

Buenas noches.

1 comentario:

  1. ¿En serio a alguien le va bien vendiendo libros de viajes? 🤣 Creía que en Notting Hill había quedado claro que no era un buen negocio... 🤣🤣

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!