martes, 21 de febrero de 2017

Del CJC (I): El paseo

Hace unas semanas hice un cursillo en Skillshare: Creative Journaling Challenge, que consistía en escribir unos diez minutos durante diez días seguidos. Algunos días escribí más, otros menos... No voy a compartirlos todos, solo los que me gustan. Este es un poco flojito, pero es el primero y le tengo cariño.

El paseo

Acaba de darse cuenta de que le gusta salir a andar solo. Ha sido la primera vez en meses que lo hace. Y lo más importante: lo ha hecho a propósito. Ha decidido salir a pasear él solo. Él, su móvil y sus cascos, avenida arriba.

Creía –esperaba y casi confiaba en- que sería muy aburrido. Pero llevaba música y, casi sin querer, ha empezado a cantar para sí mismo. Es lo que alguna generación –la suya o la anterior como mucho- ha decidido llamar estar en un videoclip. Y aunque a buen seguro las calles de Manhattan o de París serían un escenario mucho más interesante y bonito para un vídeo musical de su vida, ningún lugar es más suyo ni lo define mejor, por más que lo niegue.

En algún momento, ha comenzado a sentir su propia compañía dentro de él, mucho más amable y pacífica de lo que esperaba. Sin obsesiones, sin sufrir y casi sin pensar. Solo música. La música, la calle y él consigo mismo. También le dolía la pierna –y le sigue doliendo, de hecho-, pero en esos momentos nada de eso importaba demasiado. Solo caminaba y cantaba.

A la vuelta, casi por accidente, ha llamado a Marta. Y su propia compañía se ha retirado en silencio con una sonrisa y con la música para dejarles hablar. Echaba de menos su voz, sus palabras y la forma en que tenía ella de hacerle sentir mejor. El camino de vuelta se ha hecho mucho más corto… seguramente, también, porque era cuesta abajo.

Cumplió su propósito inicial al decidir dar un largo paseo solo: activar su circulación, evitar el sopor de la siesta y no invertir demasiado tiempo en el proceso. Pero le ha sorprendido mucho disfrutar de la caminata y del tiempo consigo mismo. Casi se echa de menos.

Es una alegría saber que solo tiene que coger las llaves, las zapatillas, el móvil y los cascos para encontrarse de nuevo.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!