jueves, 28 de abril de 2016

De por qué odio que me feliciten el día de mi santo desde 2010

Yo no hablaba alemán. Vivía en Alemania, había ido a clases durante dos semestres en Münster, más un año en la uni en España y otro en la EOI, pero no hablaba alemán. Pedir un café y chapurrear con mis (intentos de) tandem se me hacía cuesta arriba. ¿Inseguridad? Tal vez. En cualquier caso, hice todo lo posible para no hablar alemán... viviendo en Alemania.
Aquel día había ido de compras. Faltaba una semana para volver a España y quería una sudadera de la Wilhelms Wesfälische Universität, pero la tienda estaba cerrada. Estaba enfadada y agobiándome por tonterías. Han pasado seis años desde ese día, pero hay cosas que no cambian.
Entonces me llamaron por teléfono. Era H. Que había pasado algo en Duisburg, donde nuestros amigos habían ido para un festival de música techno, la Loveparade. Que R. no cogía el teléfono. H. estaba asustada. Para cuando volví a mi residencia, ya era oficial: un avalancha de gente había entrado en pánico y había echado a correr en el túnel de acceso (de entrada y de salida) de la Love Parade. Y nadie cogía el maldito teléfono porque habían cortado la señal de los móviles.
Buscamos los números de teléfono de todos los hospitales de la zona. Nos los dividimos y empezamos a llamar. Y hablé en alemán, un alemán roto y lleno de errores, para preguntar por nuestra gente. Todavía recuerdo la frustración de H., que quería irse a Duisburg esa misma noche. A nuestra monitora Erasmus, que se hizo cargo de todo... La desesperación y el dolor de quienes estaban atrapados ahí. Poco a poco se habilitaron autobuses para traer de vuelta a la gente, pero en el grupo de españoles faltaban dos.
La prensa, patética, cogió sus fotos de FB. Otros nos las pidieron. Hipócritas, nos daban el pésame. Y yo no seré hipócrita: no las conocía mucho. No eran de mi grupo más cercano de amigos, pero si coincidíamos nos hablábamos y nos llevábamos bien. Una vivía justo debajo de mi habitación. Todos nos llevábamos bien con ellas y lo que les ocurrió fue horrible. Sucedió el 24 de julio, día de santa Cristina. No hay año que no las recuerde.
No creo en dios. Casi nunca. Pero creía en la justicia. Creía en Alemania. Creía que un país que había generado tantísimo horror habría aprendido algo, pero me equivoqué: se han negado a celebrar el juicio. No suelo hacer estas cosas (me dan rabia) y no creo que esto del change.org sirva para nada. Y nada las traerá de vuelta. Pero pardiez que los irresponsables que permitieron esa tragedia se merecen el máximo sufrimiento que la justicia alemana les pueda provocar. Como mínimo, el disgusto del juicio.
Pero aunque no sirva para nada, hay que intentarlo: https://www.change.org/p/justicia-para-marta-clara-y-otros-19-chicos-y-chicas-que-no-volvieron-a-casa-en-el-loveparade-de-2010-justicialoveparade?source_location=petitions_share_skip