domingo, 6 de marzo de 2016

De lo que me ha tenido ocupada

He escrito un relato para una editorial especializada en la enseñanza de idiomas. Un libro para estudiantes de español nivel A2.2. Todavía no está publicado y todavía no es cosa segura porque no sé si me he ajustado bien al nivel, pero es la primera historia entera de más de diez páginas que termino. Y eso es lo que me ha tenido ocupada parte de enero y todo febrero.

Me molesta la falsa modestia, así que voy a decirlo y ya está: sé que no escribo mal. A veces me gusta lo que escribo y hasta lo disfruto. No ha sido el caso. Adaptarlo a un nivel más bajo me ha costado sacrificar gran parte de mi vocabulario y muchos tiempos verbales. Ha sido una experiencia muy interesante, pero no es lo mejor que he escrito. Tengo sentimientos encontrados, de hecho. Por una parte lo detesto, pero por otra, lo he creado yo y le tengo cariño.

La cuestión es que, tanto si al final sale a la luz como si no, no podré dedicárselo formalmente a nadie. Y necesito dar las gracias y dedicarles unas palabras al enorme grupo de personas que me han ayudado a lo largo de estos meses. Imaginadme vestida de largo con un Oscar en la mano porque es como me siento ahora mismo. Claro que no sabéis cómo soy... Sandra Bullock. Imaginadme como Sandra Bullock.

En primer lugar, por supuesto, a mi profesor M. por recomendarme para el trabajo y a mi editora E. por tener casi tanta paciencia conmigo como mi madre.

En segundo lugar, a mi madre. Por darme la lata cuando debía, por no darme la lata cuando se moría de ganas de hacerlo y por quererme incluso cuando no lo merezco.

A mis tías, M. y E., por darme ideas para la historia y por acceder a salir en ella. También por leer gustosamente todo lo que he escrito desde que tenía 12 años. Son las únicas personas de mi familia que entienden de verdad las razones por las que escribo.

A mi núcleo duro de Granada, mis mejores amigos y protagonistas de esta historia: a mis dos esposas, M. y N. A D., que se ha convertido en el mejor personaje de la historia. A R. por prestarme su identidad. Y al Doctor, que es el único al que he homenajeado con dos personajes. Os quiero. Y ya no tengo ni palabras para deciros cuánto os echo de menos.

A F., por su ayuda con la información que necesitaba sobre la policía nacional y por ser el mejor comisario ficticio de Granada. Y a A., que no es de Granada, pero que accedió a ser la mala.

A la bellísima ciudad de Granada, por ayudarme a crecer y por ser mi inspiración.

A mis nuevos amigos y compañeros de batalla. D, quien me ayudó a encontrarme a mí misma cuando estaba perdida. M, que me serenó y confió en mí cuando estaba a punto de tirar la toalla. Me hacéis tener los pies en la tierra. A C., quien me escuchó y apoyó todos los martes y jueves antes de las 8 de la mañana. Ah, y a J. y a Á., por colarse en la historia.

Extrañamente, debo dedicárselo también a mi hermana M. D. por ser cabezota como ella sola y no dejarme en paz hasta que acabé los últimos cuatro capítulos. No quería a mis hermanas en esto, pero he de reconocerle el mérito.

Y finalmente, a todos quienes en alguna ocasión me habéis honrado leyendo algo mío. No puedo expresar lo que siento sin sonar demasiado cursi así que lo simplificaré: Gracias. Por todo.


Me voy corriendo a escribir otra entrada sobre algo totalmente distinto para camuflar esta.

6 comentarios:

  1. Pues enhorabuena Sandra Bu... digo, Babilonia. Que yo recuerde, por aquí he leído aquel celebrado (al menos por mí) relato sobre la adaptación que sufrió una sartén nueva en tu cocina y, por desgracia, poco más. He de admitir que con aquel cuento me conquistaste como lector. Puede que hayas escrito otras entradas que puedan ser consideradas relato, pero, dada mi poca visión literaria, yo no las he detectado.
    Y me sorprende verte decir que por fin has terminado un cuento de diez páginas, con la facilidad que tienes para expresarte. Yo pensaba que, escribiendo con esa naturalidad, ya llevarías dos o tres novelas escritas y decenas de relatos, y que los guardabas bajo llave a la espera de ser publicados. O puede que sea así y que no vaya tan mal encaminado, a saber. Vamos, que si yo escribiera la mitad de bien que tú, ya tendría el cerebro medio exprimido de sacarle ideas.

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    1. Ay, sobre las razones por las que no escribo todo lo que me gustaría podría escribir un par de entradas o más. Sintetizando: una parte de mí sigue considerando la escritura algo inútil, sin valor y que no vale la pena. Odio a esa parte de mí. Tampoco me sobra el tiempo...

      Pero supongo que la razón principal por la que no escribo tanto ni he terminado nada es porque casi nunca alcanzo las expectativas que tengo cuando empiezo a escribir algo. Sí, sé que es mejor un proyecto terminado que un proyecto ideal y perfecto en mi cabeza. Pero me da un miedo horrible escribir algo y que no sea tan bueno como quería que fuera. Así que al final no lo hago. Así han muerto varias ideas.

      No obstante, hay un rayo de esperanza. Escribir a contrarreloj y terminar algo me ha demostrado que soy capaz de terminar algo si me lo propongo en serio. Y mientras escribía este relato, algunas de mis antiguas ideas han resurgido de las profundidades de mi mente. Una de ellas está estrechamente ligada a Varsovia, así que probablemente me ponga a ello cuando tenga ya mi horario de trabajo. La otra es más ambiciosa y requiere más planificación, pero me gusta mucho. No sé, ya veremos.

      Muchísimas gracias por tus palabras. Y gracias de nuevo por aquel comentario en la Historia de una Sartén, que lo acabo de leer otra vez. No suelo personificar objetos, la verdad, pero en aquella ocasión me quedó simpático. En serio, gracias :) Un abrazo,

      Cristina

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    2. A mí me pasa igual, me da miedo escribir algo malo, así que no lo hago casi nunca y luego pasa lo que pasa. Eso sí, tengo que llevarte la contraria, la escritura es útil y valiosa y por supuesto que vale la pena. Aunque sólo sea para limpiar el alma, espantar demonios y disfrutar mientras lo haces y evadirte del mundo. A los que nos gusta escribir no nos evadimos sólo leyendo.

      Sólo me queda darte la enhorabuena por haber terminado ese relato y por el esfuerzo que has realizado. Espero que no sea el último.

      Besos.

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    3. Mal momento elijo para responderte, pero estoy acabando un poco harta del proceso. Pero bueno, ya queda menos :) Muchas gracias por el comentario y por seguirme. Un abrazo,

      Cristina

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  2. Para empezar, enhorabuena por acabarlo, no lo dudé ni un segundo. Por otro lado, gracias por compartir tus inquietudes, tus palabras, tus historias, tienen mucho más poder del que crees, y como dice Dorotea vale mucho la pena escribirlas. Quizá a todo el mundo no le guste lo que hagamos, pero dejemos que lo vean ;)

    Gracias otra vez por tus palabras. Por aquí seguiremos, un abrazo enoooorme :)

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    1. Casi con dos meses de retraso, pero muchas gracias, niña :) Por los cafés en The Bookhouse Café y las palabras con las que los acompañaste. Un abrazo, hermosa :*

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!