jueves, 11 de febrero de 2016

De algunos pensamientos sobre la soledad

No, no me he muerto. Al contrario, estoy viva y bastante bien. Con bastantes achaques (vengo encadenando un problema de salud tras otro desde que volví a Varsovia), pero en general me siento bien. En febrero hay bastante menos trabajo en la academia, así que tengo más "tiempo libre". Y lo escribo entre comillas porque ahora mismo estoy metida en un jardín en el que no terminaré hasta marzo por lo menos, de ahí que no haya escrito nada aquí desde año nuevo. Y es una lástima, porque tengo muchas ganas y muchas cosas que contar. Tiempo al tiempo.

Al tener menos trabajo, paso más tiempo en casa. Bastante más. Por suerte, desde hace unas tres semanas, mi casa es un lugar limpio, recogido y habitable en el que me apetece estar. Ya recibo visitas aquí y todo. Si alguien necesita poner orden en su vida, aquí os dejo los libros que me han ayudado a hacerlo: La magia del orden, de Marie Kondo, y Objetivo: felicidad, de Gretchen Rubin. Al menos el primero, recomiendo que lo saquéis de la biblioteca: no vale los 15 euros que cuesta en una librería. El segundo me gustó mucho más y recomiendo que lo leáis en inglés si podéis. No los considero libros de autoayuda, por si hay alguien que les tenga alergia. El libro de Marie Kondo es más un manual de instrucciones sobre cómo hacer limpieza de una vez por todas y para siempre. Y el de Gretchen Rubin simplemente cuenta su experiencia, de la cual se pueden aprender algunas cosas o simplemente disfrutar leyéndola. A mí me ha servido para crear buenos hábitos del sueño y dormir más y mejor. Ahí os los dejo.

Pero claro, cuando pasas más tiempo en casa, pasas más tiempo solo. No es que me moleste, pero tan necesaria es la compañía esporádica como el retiro y la paz del hogar. Y ahora mismo raro es el día que hablo con más de dos personas... en persona. Con mi madre hablo a diario por teléfono, pero no es lo mismo. Además, no se debe subestimar jamás la importancia de una buena conversación. Hay estudios que señalan que hablar con desconocidos a diario te hace más feliz por una razón muy sencilla: con los desconocidos tendemos a ser amables. Y ser amable automáticamente contribuye a tu felicidad. Aunque por supuesto, con mi limitado conocimiento de la lengua polaca y con la creciente animadversión que sienten los polacos hacia los extranjeros, dejando aparte mi timidez natural, no me nace entablar conversación con la gente en el autobús. 

Tengo amigos aquí, sí, pero la mayoría están de vacaciones o con sus parejas. O las dos cosas. De merecidas vacaciones, debo añadir. ¡Hasta mi profesor se ha ido! Y que conste que me alegro, muchísimo. Que desee yo también irme por ahí a vivir la vida loca es otra cosa. Paciencia: ya ahorraremos. En cualquier caso, que el número de personas al que acudir para pasarlo bien (y mal) se ha visto considerablemente reducido hasta marzo. Además, la intimidad no se puede falsificar ni forzar: lleva tiempo e intentarlo no te garantiza el éxito. Y aunque quiero mucho a las personas que conozco aquí, qué le vamos a hacer: todavía no he conseguido con nadie la conexión que siento con mi núcleo duro de Granada.

En el título del post prometo pensamientos y no una mera narración de mi vida, así que he aquí mis conclusiones: sentirse solo no es más que darse cuenta de lo solos que estamos. Porque siempre estamos solos. Necesitamos el contacto, la compañía, el cariño y hasta las peleas para sentirnos un poco menos solos, pero en ningún caso acompañados. Hace algunos post escribía sobre lo genial que sería saberlo todo de alguien y que alguien lo supiera todo de nosotros. Lo que quería decir, aunque entonces no lo sabía, es que sería genial no estar solo, así sin más. Al menos un ratito, para saber lo que es. También me doy cuenta, según pasan los días, de que jamás me sentiré adulta. Jamás me levantaré sintiéndome preparada para la vida. No sé si le pasa a todo el mundo, pero sí a algunas personas que conozco. Nunca se termina de aprender y eso me parece bien, pero a veces la inseguridad es frustrante. ¿Tiene remedio? No lo sé. 

Sin embargo, en estos días -o semanas- de semisoledad he desarrollado una buena estrategia para sentirme mejor, reconciliar el presente con el futuro y tener la casa más limpia: hacer las cosas por la futura Cristina. Sea fregar los platos cada noche o recoger la casa, cuando me entra pereza me digo a mí misma: "Hazlo por la Cristina de mañana por la mañana, que se alegrará mucho". Es una tontería como un castillo, pero funciona. Me voy a la cama más feliz y me levanto agradecida y satisfecha. A fin de cuentas, a falta de mi madre, alguien tiene que cuidar de mí. Y no va a venir nadie a hacerlo. Hay veces en las que ha sido especialmente difícil, pero por ahora no he fallado ni una vez y espero continuar así. 

Esto es todo lo que puedo contar por ahora. Con suerte, en algún momento de marzo retomaré el blog de forma más regular. Para que no os aburráis, os recomiendo la película Spotlight, nominada a los Oscar. La de Steve Jobs es entretenida, pero no te cuenta nada. Y la de Leonardo DiCaprio está muy sobrevalorada: la fotografía es impresionante, pero le sobra una hora de metraje. Si le dan el Oscar a Leonardo por gruñir, perderé toda la fe en la Academia. Parece un asunto trivial, pero no lo es en absoluto: hay una copa en juego. 

2 comentarios:

  1. Me ha hecho gracia la frase "jamás me sentiré adulta". Te confesaré un secreto: de pequeño, cuando un adulto me preguntaba qué quería ser de mayor, siempre contestaba que no tenía ni idea o, como alternativa, que deseaba ser rico. En realidad eran contestaciones disuasorias, más que nada para que me dejara en paz y no insistiera, porque no quería ofenderle. ¿Y cómo un niño iba a herir la sensibilidad de un adulto por decirle qué quería ser de mayor? Pues contándole la verdad: que jamás querría ser como él (o sea, un adulto). Porque yo miraba a los adultos y nunca tenían ganas de jugar ni tiempo que perder en cosas insignificantes. Pocas veces sonreían y casi nunca disfrutaban; siempre atareados, siempre preocupados. Sufriendo los avatares de la vida más que gozándolos. Por suerte, hoy en día, a mis casi cuarenta años, miro a los adultos que me rodean y aún sigo pensando igual. Jamás querré ser como ellos, jamás querré ser adulto. Veremos cuanto tiempo resisto.

    Por cierto, ¿no te parece una vergüenza que no incluyan a "The hateful eight" y a "Inside Out" en las nominaciones a mejor película? Vale que a la segunda al menos la han nominado a mejor guión original, pero es que la primera también lo merece. Spotlight no la he visto, pero no creo que supere a las anteriormente mencionadas. Sufren discriminación racial. La primera por tener genes Tarantinianos (la misma película, firmada por otro director, sería encumbrada como obra maestra) y la segunda por ser de dibujos animados. Han sido lo mejor del año con diferencia.

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    1. Visto como lo planteas, supongo que tienes razón. Pero ser adulto no tiene por qué ser algo gris y malo. Para mí, ser adulto sería reconciliar la inocencia y la libertad de la infancia con las posibilidades que ofrece la edad adulta. Difícil, pero no imposible. Entiendo y en parte comparto tu punto de vista.

      Respondiendo a tu pregunta: sí, me parece mal que no hayan incluido a "Inside out". Lo de discriminación... No sé yo qué decirte. En 2010 nominaron a "Toy Story 3" a Mejor Película, así que ha habido precedentes.

      En cuanto a "The hateful eight", todavía no la he visto. Aunque como anécdota, cuando fui al cine a ver "The revenant", mis amigos y yo nos equivocamos de sala y nos metimos en la de Tarantino. Lo que pasa es que queríamos ver "The Revenant" porque aquí los cines ponen las pelis en VO subtitulada en polaco. Y preferíamos una película con poco guión para asegurarnos de entender lo máximo posible. Y Tarantino es el rey del buen guión, así que esperaré a poder verla en VO subtitulada en español. Pero tengo ganas.

      Este año hay poca chicha en los Oscar, de todas maneras. Que nominaran a "Mad Max" es de chiste. Que no nominaran a "Suffragette" o a "Concussion", también. Si puedes, mira "The big short" y dime qué opinas. Antes de verla la consideraba la gran favorita para los Oscar de este año, pero ahora no estoy tan segura. Ah, y "Brooklyn" es bonita y muy agradable, te la recomiendo. En cuanto a "Bridge of spies", también es buena y me está haciendo dudar respecto al oscar a Mejor Actor de Reparto. Ya me contarás. ¡Un abrazo!

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!