lunes, 23 de marzo de 2015

De un pequeño comentario y del sistema educativo (I)

Yo quería ser una bloguera responsable y seria. Una de las que escribe una vez a la semana, o cada dos semanas, pero con periodicidad impecable (e implacable; llueva, nieve, truene o sea Navidad, si toca post, toca). Es más, en cuanto a contenidos, me siento más que preparada para hacerlo. Ya he admitido sin tapujos mi nivel de egocentrismo innato, y a un egocéntrico nada le gusta más que hablar. Como a la gente que me rodea ya la tengo harta, ¿qué lugar mejor que Internet para contar todo lo que me pasa por la cabeza*? Mi idea era escribir todos los viernes, cada uno sobre un tema. De hecho, hablé bastante sobre todo esto con Cristo durante mi visita a Múnich (es verdad, que no lo he contado: me fui a Múnich un par de días a ver a mi Cuerpi y a tomar mucho vino. Y a ver Múnich también, pero de esto ya escribiré) y volví inspiradísima con mucha ilusión y proyectos… que se quedaron en el autobús, me temo.

Todo esto lo cuento simplemente para dejar constancia en acta de mi ya conocida pereza y de mi ineptitud, pero también con la pequeña esperanza de que algún día llegue a ser una bloguera responsable y seria, de las que escribe una vez a la semana o cada dos, de cosas chulas e interesantes. El tiempo dirá.

Por lo pronto, este es un tema del que quería hablar desde hace mucho: del sistema educativo.

Un año y medio de experiencia docente y muchos más como alumna no dejan indiferente a nadie. Me han enseñado muchas cosas buenas y otras que no tanto, pero sobre todo en este último año y medio he podido analizar más detenidamente la forma en la que educamos a nuestros chavales. Esos que tendrán que pagarnos la jubilación, sí. Si es que todavía queda plan de pensiones entonces… Pero ese es otro tema (del que NO pienso escribir). 

Así pues, esta entrada va a ser larga pero me interesa que lo sea. Principalmente porque esta parte me aburre mucho: voy a hablar de los sistemas educativos en España y en Alemania. La próxima vez que hable de este tema será para compartir mis ideas.  Corrijo: sólo sobre España, que esta entrada estaba haciéndose más larga que la obra del Escorial. Mañana pongo a parir a Alemania, que no se me preocupe nadie.

ESPAÑA

Escolaridad obligatoria desde los seis años. 6, no 3; aunque desde hace unos pocos años la escuela infantil (de los 3 a los 5) es pública y gratuita, pero opcional. Al final acaba por no serlo, porque el sistema de asignación de colegios en España no va por lógica geográfica, sino por puntos. Y si quieres que tu churumbel vaya al cole que prefieres, tendrá más posibilidades si lo apuntas desde los tres años. Eso y que la conciliación familiar en Europa es de risa. Sí, en Europa. Ahora luego vamos a eso. 

A los seis años, comienza la escuela primaria, que dura hasta los 12 años. Seis años de asignaturas genéricas, en las que dependiendo del colegio tienes un tutor cada dos años, y desde que nos hemos vuelto progres, con inglés desde primero de primaria. Que sólo les enseñen a decir Hello! mal pronunciado hasta 1º de la ESO es totalmente irrelevante: somos modernos, damos inglés. En estas dos etapas el número de alumnos no baja de 25. 

Luego pasamos a la secundaria: cuatro años más. Aquí se nos empiezan a acumular los chavales porque es más frecuente que alguno repita curso. No en vano los años de secundaria suelen coincidir con la pubertad. En el penúltimo año se cursan trece (13) asignaturas con padre y madre que hay que aprobar y en el último año se pueden elegir dos ramas: matemáticas avanzadas, física y química y biología, o música, dibujo y matemáticas más sencillas. Sin meterme a opinar aún, estoy bastante en contra de la polarización y división de ramas. Pero esa es otra historia.

Con el graduado escolar en la mano, tenemos tres opciones: trabajar (si puedes), hacer un módulo de formación profesional (aprendes un oficio de forma práctica) o haces el bachillerato (dos años). De los módulos no puedo hablar, así que pasemos al bachillerato. Se puede elegir entre el biosanitario, el tecnológico, el de ciencias sociales, el de humanidades y a veces hasta el artístico. Lamento decir que en los tres últimos se acaba juntando gente que hace el bachiller "por hacerlo", sin más propósito que calentar la silla.

Después, o trabajas (si puedes, con o sin selectividad), te pasas a un grado superior de formación profesional (después del grado medio, o justo ahora si quieres) o apruebas la selectividad y eliges una carrera universitaria. Actualmente cuatro años y master prácticamente obligatorio (salvo medicina, porque el sentido común nos dice que un médico necesita seis años para aprender su profesión. ¿Por qué un profesor no?). Sólo para describir los despropósitos sobre la universidad española necesitaría un post, así que dejémoslo en que ahora hay que pagarla mucho más cara (las consecuencias son obvias) y que podría ser mucho peor… y mucho mejor también. Y luego… Que la suerte te acompañe. 

Recordemos que en todo este proceso el número de alumnos no ha bajado de veinte en ningún paso, que sólo hay un profesor para los veinte, que el susodicho profe a menudo no está motivado (con razón) ni preparado para la que se le viene encima y que el alumno apenas ha tenido que ver en la toma de decisiones sobre su educación. Pero psicólogos con tests de (des)orientación y de cociente intelectual, que no te han visto ni una vez desde que empezaste el preescolar, que no te conocen de nada ni saben qué te interesa y apasiona, sí tienen el poder para, en el mejor de los casos, asesorarte sobre tu futuro. En el peor de los casos, condenarte con sus juicios. No es broma: la frase "Tú no vales para estudiar, haz un módulo" (implicando que hace más el que puede que el quiere, cuando NO es cierto, y que hacer un módulo es algo indigno y "fácil") se sigue escuchando en más de un despacho. 

A favor, que al menos no nos rendimos con los chavales en cuarto de primaria. En contra, muchísimas cosas.

Mañana, a darle caña al sistema teutón. No os engañéis: la verdad es que no sé cuál es peor de los dos. 

*la importancia de la revisión: en esta frase había escrito "sobre la cabeza". Cada vez hablo/escribo peor en español :(

4 comentarios:

  1. Como el sistema español lo conozco un poco, espero impaciente tu destripamiento del alemán. Por cierto, iba a ponerme con tu ejercicio del otro post, pero se me complicaron las cosas. Cero en deberes :S

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    1. Bueno, yo tampoco hacía los deberes cuando era más joven así que lo entiendo :P. El destripe del sistema alemán ya lo tienes recién sacado del teclado. Disfruta ^^ ¡Un abrazo!

      Cristina

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  2. Aún recuerdo lo que le dijo a mi madre la psicóloga del instituto: "tu hijo es muy inteligente, no tendrá problemas en conseguir becas para ir a la universidad". ¡Ja! Lo que no sabía esa profesora (porque también nos daba clases) es que jamás estudiaba. En primaria (por aquella época se llamaba EGB), para sacar sobresalientes me bastaba con asistir a clase y escuchar. Pero, claro, llegó secundaria, con un nivel de exigencia superior, y mi metodología dejó de funcionar. Por muy inteligente que sea uno (que tampoco lo soy tanto), sin esfuerzos no hay resultado, y para cuando necesité estudiar no tenía la costumbre ni sabía cómo hacerlo. Pero lo peor fue que me desmotivé y, por diversas circunstancias, nunca pude sacar el empeño suficiente para aprender a estudiar o coger ese saludable hábito de hacer los deberes o repasar las lecciones en casa. Con esto sólo quiero dar a entender que estoy totalmente de acuerdo contigo: consigue más el que quiere, el que se esfuerza, que no el que puede.

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    1. De mis ideas sobre cómo debería ser el sistema educativo ya hablaré, que cada vez tengo más. Debería ser ministra de educación o algo así. Lo sé, no tengo abuela.

      A mí me pasaba lo que a ti, pero con una diferencia: yo tenía que ir a la universidad. Era mi camino. Jamás me planteé otra cosa ni por asomo. Tampoco creo que me lo hubieran permitido; en mi casa éramos tres hijas con sus respectivas etiquetas y a mí me tocó en suerte la de "la Lista de la casa". También me costó un poco el bachillerato, pero me obligué. Por suerte había tenido una profesora muy dura y exigente que nos enseñó muchas técnicas de estudio, así que tras un poco de ensayo-error y gracias a mi todavía gran capacidad para aprender, salí adelante. Pero a muchos les pasa como a ti, y es muy injusto. En fin, seguiremos con este tema. Un abrazo,

      Cristina

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