domingo, 1 de febrero de 2015

De la recreación (Raise it up)

Banda sonora para esta entrada aquí. En Alemania es imposible encontrar la versión de estudio en YouTube, pero vosotros buscadla si podéis. Tiene más fuerza. Aunque a su favor hay que decir que la chiquilla aguanta el directo como una campeona, cosa que no pueden decir todos. (Terapeuta, si por casualidad me lees, esta te la dedico.)

Empezaré recomendando una serie: Joan de Arcadia. Va de una adolescente a la que un buen día se le aparece Dios y le pide que haga cosas. Dios se manifiesta en personas de todo tipo, no reconoce ninguna religión como cierta, no da respuestas, es un gran defensor del libre albedrío y las cosas que pide son pequeñas, pero que acaban produciendo cambios importantes (para bien) en el entorno de Joan. Soy atea como la que más y me encanta esta serie porque muchas veces contiene perlas filosóficas dignas de ser vistas. Hay varios capítulos de esa serie cuyo contenido o enseñanza final son cosas de las que pienso hablar con mi sobrino cuando sea mayor. Mi preferido es el tercer capítulo de la primera temporada, con la enseñanza más importante: no juegues con los sentimientos de los demás. 

En otro capítulo habla de la recreación. Recrear. Crear de nuevo. Volver a empezar. La gente lo hace todos los días sin darse cuenta cuando se despierta, aunque casi nunca nos damos cuenta de la importancia que tiene. Ni eso ni muchas otras cosas. Qué le vamos a hacer. Luego están los rituales, los socialmente reconocidos o aceptados (principio de año académico, cumpleaños, fin de año) y los propios. Personalmente le doy mucha importancia a los domingos y a los lunes. Al final y al comienzo de la semana, para acabarla bien y empezarla mejor. O al menos intentarlo. 

Es domingo y toca recrear. He tenido un par de momentos de flaqueza esta noche. He visto otra vez Tutta la vita davanti, una película italiana buenísima que recomiendo a todo el mundo y que me encanta y me deprime a la vez. Va de la precariedad laboral en Italia. De la frustración, la soledad y de tantas cosas. Y se me escaparon algunas lágrimas y me enfadé y deprimí de nuevo porque sé que nadie lo entendería. Que nadie me conocerá así, tan íntimamente, para saber porqué río y porqué lloro. O para querer saberlo. Mientras, el sonido rítmico de la cópula de mi compañero de piso con la Eterna Extraña, casi parecía burlarse de mí. Más lágrimas y frustración. Para rematar, In my veins de fondo. Los fans de Castle ya conocerán la canción. Los que no, llorad a gusto a mi salud

Pero ya vale. Ya me cansa, ya me aburre quejarme de lo trágica que es la existencia. Sí, lo es, y menos mal o feneceríamos de aburrimiento. Es una tragedia y una comedia y a veces un rollo y a menudo una obra de teatro que no termina de escribirse y representarse, simultáneamente, sin interrupción. En algunas ocasiones, las que menos, una pesadilla de la que cuesta despertarse. Y excepcionalmente es sencillamente fantástica. Pero en general es extraordinaria, incluso en la más mediocre y ordinaria de las vidas. Cuatro litros y medio de sangre siendo bombeados constantemente por un maravilloso sistema de tuberías que ni el más sofisticado ingeniero conseguiría recrear (puede que sí, pero dejadme vacilar un rato) ya me parece bastante motivo. Qué más da quién lo puso en marcha o para qué: está en marcha, funciona y es tuyo. Nuestro. Mío. Para lo que quiera. 

Volveré a llorar. Volveré a deprimirme y a enfadarme con el mundo y conmigo y a recordar lo que creí haber olvidado y a abrir viejas heridas y a autodestruirme y a regenerarme cual fénix emergente de sus cenizas, y me alegraré y tendré epifanías y sueños y me emocionaré cada vez que me nieve en la cara y me reiré y dará igual y lo será todo a la vez. Lo que sea, menos ver los días pasar impasible. 

Raise it up. 

3 comentarios:

  1. No está bien sentirse deprimido. Tengo muchos momentos de eso, la mayoría están organizados por mi ciclo hormonal, pero hay que resurgir de las cenizas para volver a sentirse alegres, vivas de nuevo.

    Por cierto, la banda sonora, me ha encantado.

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    1. Me alegro de que te haya gustado :). Ánimo con la Rotten, por cierto. Si al final me va a dar pena la pobre y todo. ¡Un abrazo!

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    2. La Rotten es digna de lástima, pero tiene una personalidad que hace que nos demos más lástima nosotros mismos. Muy triste. Un abrazo y ánimo!

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!