lunes, 16 de febrero de 2015

De cuando necesito aporrear las teclas pese a no tener nada interesante que decir

A fin de cuentas, uno se hace un blog en parte para poder escribir de lo que le dé la gana por estúpido que sea. El problema es, a mi parecer, el mismo que con prácticamente todos los tipos de arte: cuando se sabe que hay público, se le tiene en cuenta. Y eso no siempre es bueno. A lo que iba. Que aunque la inspiración brilla por su ausencia, me apetecía mucho volver a escribir un poco. 

Citando la película El diario de Bridget Jones, y seguro que alguien lo dijo mucho antes, es una verdad universalmente reconocida que cuando una parte de tu vida va bien, otra va irremediablemente mal. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo con esa frase… generalmente. Por lo general, salvo que intervengan fuerzas mayores (el gobierno y sus recortes, un accidente o alguna terrible enfermedad), a uno le va como quiere que le vaya y tenemos mucho que ver en nuestra vida. Mucho más de lo que la tradición católica de este país nos ha hecho creer. En un libro que leí hace tiempo decía que el católico dice "si Dios quiere", mientras que el protestante se pone a trabajar para que Dios le ayude. Es la diferencia entre mirar tu vida pasar y crearla con tus manos. Por desgracia, todos sabemos en qué parte nos quedamos nosotros. 

En cualquier caso, digamos que por fin he dejado de lamerme las heridas y estoy poniendo entusiasmo y todo en las clases. Hasta la terrible K10 está portándose bien. 

Pero lo que va mal es privado y me está matando. Quizás he elegido la postura católica y no estoy haciendo nada o quizás necesito las circunstancias apropiadas para ser protestante. Y justo ahora me acuerdo de que soy atea. En cualquier caso, intento que no me afecte más de lo necesario. Ahora mismo no hay mucho que yo pueda hacer. 

En otra línea de cosas, tengo vacaciones esta semana. Y aunque por un momento pensé en volver a España, al final he preferido irme a… ¡Varsovia! Sí, otra vez. A ver a mi profe, a pasear y ver cosas, a salir de fiesta y a no tener otra preocupación más que divertirme. 

No voy a ser una hipócrita y decir que no viajo. Viajo mucho, al extranjero y todo. En gran parte por la carrera que he estudiado, razón por la cual muchos de mis viajes no han sido estrictamente por placer. Los he disfrutado todos, pero el objetivo principal no era divertirse sino estudiar y mejorar idiomas. Viajes al extranjero única y genuinamente para divertirme he hecho… Tres. Cuatro si cuento el fin de semana en París. Vale, cuatro. Y a Polonia hasta ahora siempre he ido para estudiar el idioma, así que podría decirse que es la primera vez que voy a hacer el vago y a disfrutar todo el tiempo. 

Me voy el martes y vuelvo el sábado. Como siempre que me voy a algún sitio, ya empiezo a ponerme nerviosa. No me gustan los aeropuertos y tampoco soy una gran fan de los aviones. Y no me gusta dejarme llevar, pero como sé que a veces es necesario, voy con ganas de pasarlo lo mejor posible. Lástima que haya olvidado tantas cosas en polaco ya… Aunque sigo recordando cómo pedir una cerveza. 

Varsovia tiene el atractivo añadido, además, de ser una ciudad que me inspira muchísimo. Así que con suerte volveré cargada de ideas y entusiasmo para escribir y hacer cosas. Ya se verá. A mi regreso me espera un compañero nuevo de piso: el que se entrega en cuerpo y alma al sexo se muda. No puedo evitar acordarme de un refrán que me dijo mi madre: "de fuera llegarán que te santificarán". Y aunque el chiquillo era ruidoso a más no poder, he de decir que era buen muchacho. 

Finalmente, no podía irme de vacaciones sin dejar una recomendación: si no habéis visto la serie House of Cards, ya tenéis deberes. Todos los capítulos se pueden encontrar en VOSE en Cuevana. 

Y quiero aprender a tocar la batería. Esto no tiene nada que ver con el resto del post, pero un simple "nos vemos" me parecía muy pobre. Terminar entradas es algo que se me da terriblemen 

1 comentario:

  1. A veces sentimos que las cosas van mal y el sentimiento no se ajusta totalmente a la realidad. Pero si te sientes mal y es algo que no puedes controlar, que por mucho que sonríes no te animas, tampoco te sirven los abrazos de la gente que quieres, ¿cómo cambiarlo? Sólo una reflexión que me ha inspirado tu post.

    Disfruta mucho de tu viaje :)

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!