miércoles, 14 de enero de 2015

Del interludio

"Me dijo que no es solo la persona que conocemos y si le gustamos a esa persona o no; es también importante el momento y el cómo nos conozcamos y eso a veces puede jugar una mala pasada"

Cristo

"¿Será verdad? ¿Si nos hubiésemos conocido ahora hubiese sido distinto? O hace tres años, cuando me sentía guapa y poderosa y capaz de conquistarte incluso a ti. Me gusta pensar que nos hubiésemos conocido en Granada, en mi casa. Lejos de la pólvora de mi tierra y de las nubes tristes de la tuya. En Granada nos hubiésemos conocido en un día entre amarillo y naranja. Una mañana alegre, sin importar el mes.

Yo estaría en La Qarmita… Pero no sería verdad, porque entonces aún no estaba abierta. Yo estaría en el Paseo de los Tristes escribiendo en mi diario, o simplemente tumbada al sol mirando la Alhambra, como me gustaba hacer por entonces. Y tú me hubieses preguntado algo. Indicaciones o algo así. Te habrías fijado en el diario pero no habrías dicho nada. Y yo te hubiera acompañado, si fueras solo. Te recomendaría algún sitio para comer. Y si fueras solo, igual hasta me invitabas. A un café por lo menos, por la amabilidad.

Me habrías preguntado quién soy y qué hago y por qué estoy tan lejos de mi tierra y yo te hubiese preguntado lo mismo. Te habría llevado a pasear por la calle Zacatín a escuchar música clásica, y a la catedral a engañar a las gitanas hablando en alemán. Luego, ya habiendo cogido confianza, me preguntarías si escribo y entonces te contaría mis historias y entonces…

Entonces despertaría, porque no habría tales historias, ni Granada ni Alhambra si antes no hubieses estado tú. No habría estudiado lejos de casa y mucho menos el bachillerato de letras. Ni habría pensado en tantas cosas que pese a todo el dolor tú me enseñaste.

Sin ti en el pasado no sería la yo presente, la que escribe en una cama comodísima en Saarbrücken sobre los pies descalzos, con los viajes y las aventuras y las cosas buenas y malas que he dejado atrás. Sin ti no soy yo. 

Dime, eterno fantasma, ¿también yo moví tu mundo? ¿Cambié tu vida cual efecto mariposa que genera un viento huracanado en las antípodas del planeta? ¿Han hecho mis palabras o mis sentimientos hacia ti que seas feliz? ¿Al menos han hecho que seas más tú? ¿Serías tú sin mí?

Creo que sí. Y no sólo porque lo necesite mi vanidad para no sentirme tonta. Lo creo porque si miro al pasado y pienso todas las maravillas que me han sucedido desde te conocí, me doy cuenta de que esa fuerza fue demasiado grande para afectarme a mi sola. Yo también estaba ahí, no era una mera espectadora de tu historia; hablaba. Y hablando y contando y sintiendo y hasta amándote en mis sueños sé que yo también te di forma, de algún modo. Que yo también dejé alguna huella. Aunque esté en un lugar dentro de ti tan remoto como el ya mencionado sótano y su cajita. 

Qué hermosos somos, amor. Qué grandes y qué fuertes hemos sido, precisamente por no tenernos."

2 comentarios:

  1. Sabias palabras de Cristo. Y leer esto, proveniendo de un ateo, ya es todo un logro ;p

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  2. Bueno, el chico se llama Cristóbal. Y de Cristóbal, Cristo para abreviar. Y sí, sabias palabras.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!