lunes, 3 de noviembre de 2014

De mi semana vegana

(Esta entrada está dedicada a mis amigas May A. y Anka H., veganas desde hace unos meses y personas muy comprometidas con el medio ambiente. Os quiero, niñas)

Como sabéis, de vez en cuando me gusta hacer experimentos en mi vida cotidiana para probar cosas nuevas. Y luego os las cuento. Hará unos meses os decía que mis dos compañeras de piso eran vegetarianas y en la actualidad han digievolucionado al nivel de veganas, motivadas en parte por su nuevo compañero de piso que, dicho sea de paso, está como un queso.

Aunque May y Anka siempre han sido muy respetuosas con mis hábitos alimenticios, también han aprovechado alguna ocasión para hablarme de sus razones para seguir la dieta vegana y hará cosa de tres semanas me enviaron este video. Cuando lo vi me entraron ganas de volverme vegana yo también y de no volver a comer nada procedente de un animalito. Después me acordé de la paella de mi padrastro y de la fideuà y el arroz al horno de mi madre y pensé que no, que yo vegana no podría ser jamás. 

Pero entonces se me ocurrió una idea: probar el veganismo durante una semana. Elegí para mi experimento la segunda semana de vacaciones (la semana pasada), para así tener más tiempo para cocinar y comprar con tranquilidad. A May le entusiasmó la idea y de no ser por ella, no estaría aquí contándooslo: me envió un documento muy útil con recetas fáciles y ricas e incluso una lista de la compra. Como podréis observar, me dejó sin excusas. 

¿Por qué hacerlo?

Por el medio ambiente, porque comemos demasiados productos de origen animal, porque no necesitamos la leche de otra especie, porque los animales son tratados de forma muy poco ética, porque los antibióticos de la carne pasan a nuestro cuerpo, porque en un año como vegano ahorras más energía que en un año sin coche, por probar algo nuevo, por curiosidad, por tu amigo/a vegano/a (le entenderás mejor). Porque a lo mejor te encanta y decides ser vegano para siempre. Porque puedes. Para demostrar que podrías vivir sin explotar los animales si fuera necesario.

¿Cómo lo hago?

Aquí os comento cosas que me han funcionado:

1. Busca el apoyo de un amigo vegano. Normalmente conocen recetas ricas (incluso podéis cocinar juntos) y saben dónde encontrar los mejores productos. Les encantará hacerlo, te lo prometo.

2. No compres nada de origen animal durante esa semana. Es tentador pensar en la semana siguiente, pero lo cierto es que cuantas menos tentaciones tengas en la nevera, mejor. Espérate para volver a comprar huevos.

3. Localiza en tus supermercados habituales la sección ecológica/vegana y mira a ver qué puedes encontrar. En Alemania es fantástico porque hay una gran oferta de productos: hamburguesas, queso y embutido vegano, leche de almendras, de soja y de coco, distintas variedades de tofu… El cielo es el límite. En España es más complicado, pero se puede hacer.

4. Esta semana las legumbres serán tus mejores aliadas: cómpralas ya cocidas en bote para ahorrar tiempo. Con un pimiento y una cebolla y distintas especias tendrás muchos platos ricos y sanos.

5. Yo no soy muy de fruta, pero si a ti te gusta, es tu momento: aprovecha y no te prives. Lo mismo con la ensalada.

6. Busca recetas por internet. Es más, si quieres déjame un comentario y te escribo unas cuantas recetas que me han funcionado. La calabaza al horno como si fueran patatas fritas está de vicio. 

7. La mermelada está permitida y la margarina también. Y el pan con tomate y aceite. Con un rico zumo de naranja, ya tienes el desayuno. Si tomas el café con leche, que sea de soja o pásate al té.

8. Si en un producto se indica que puede contener leche o huevo, o trazas de leche o huevo, puedes estar tranquilo: el producto es vegano y esos ingredientes no están en la receta. Sólo lo incluyen por la contaminación cruzada y las personas alérgicas.

Vale, Cristina, pero a mí me gusta salir por ahí a comer y las gorrinadas y las golosinas… ¿qué hago?

1. Aunque la oferta no es tan amplia en España como en Alemania, estoy segura de que podéis encontrar opciones veganas por ahí con facilidad. La cocina asiática es vuestra aliada en ese sentido. También podéis comer falafel en vez de kebab o pedir una pizza de verduras sin queso. Yo lo he hecho y está buena.

2. Recuerda que las patatas fritas o a lo pobre, el pisto y los champiñones al ajillo son platos 100% veganos: te puedes ir de raciones sin ningún remordimiento. Eso sí, ¡olvídate del alioli!

3. La cerveza y el vino son veganos :D. Ese gusto no te lo quita nadie

4. Las Pringles originales y sabor paprika, las galletas Oreo, los Sugus, las pipas, las palomitas, los frutos secos, las aceitunas y variantes, muchas marcas de patatas e incluso de golosinas (aquí en Alemania tenemos Katjes)… todos estos son productos veganos para picotear y gozar de lo lindo. Se puede comer vegano sin comer sano. Y además, no estás a dieta. No te cortes.

¿Cómo se lo toma la gente a tu alrededor?

Pues según. Al principio estarán "preocupados" por tu salud pero te aseguro que no te va a faltar de nada. Las legumbres tienen hierro y combinadas con vitamina C, se absorbe bien. Además, en una semana no te van a bajar tantísimo los niveles de nutrientes: tranqui que no te vas a desmayar en mitad de la calle. Vamos, muy mal lo tendrías que hacer.

Y sí, te van a ofrecer cosas no veganas durante toda la semana. No lo hacen por joder, es que les sale natural. Ten paciencia y ríete con ellos; ya te resarcirás. 

¿Has notado algún cambio en tu cuerpo durante esta semana?

Pues sí. La dieta vegana es muy rica en fibra, así que, ¿cómo decirlo? He visitado el excusado con mucha más frecuencia que antes. Pero es maravilloso, que conste. Mejor que un yogur de Activia. También, al ser en general una dieta de más fácil digestión y menos pesada, me he sentido mucho más ligera y deshinchada. Ojo, eso no quiere decir que haya adelgazado (comí demasiadas golosinas y Oreos). Pero si no eres tan caprichoso como yo, igual hasta se te queda en cuerpo yeyé, quién sabe.

¿Vas a seguir siendo vegana en el futuro?

No. Me ha encantado la experiencia y me planteo aplicar lo que he aprendido en mi vida cotidiana: hace mucho tiempo que no bebo leche y no soy de yogures, pero es que ahora me resulta casi imposible comprar queso sin sentirme culpable. Mi idea sería hacer un día vegano a la semana y al menos tres sin carne, o algo así. De verdad que me encantaría poder comprometerme con el estilo de vida vegano. Es más, podría. Pero quienes me conocen en persona saben que soy una persona muy, MUY carnívora. De hecho, podría vivir sin carne, pero no sin pescado. Y todavía me cuesta resistirme al queso, por no hablar de los deliciosos platos que me prepara mi madre en España: todavía no existe el tofu con sabor a pollo para paella. Ser vegana para siempre sería demasiado duro para mí, es la verdad. Así que, aceptando mis limites, prefiero simplemente cambiar un poco mis hábitos alimenticios y ya está. Sé que no es mucho, pero es un comienzo.

¿Recomiendas la experiencia?

Totalmente. Hazlo. No busques excusas. Es una experiencia nueva y de eso siempre se aprende. Hazlo y luego me cuentas. Y si tienes alguna pregunta, ¡comenta! Os dejo también el tumblr de May con recetas (en alemán).

8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. No te creas :P Pero hacer bobadas así me gusta ^^. Un abrazo bombón, nos vemos mañana :)

      PD: Queridos lectores habituales, me complace presentaros a una de las dos Cristinas con las que tengo el placer de compartir estado federal este año :D

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  2. Pues dile a tus compañeras de piso que si de obcecan en continuar siendo veganas y, como dices, el chico que os acompaña está como un queso, al final vas a ser tú la única que pueda hincarle el diente. Así que allá ellas.

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    1. Oh, no están interesadas en él. Soy la única que lo encuentra atractivo. Y no es ni guapo. Pero tiene ese tipo de mirada que o me calma o me pone de los nervios (y lo que no es de los nervios) instantáneamente. Y a mí eso me encanta. Es verlo y temblar como un flan. Le va el rollo de la poligamia. Tal vez me acepte como tercera o cuarta esposa…

      No.

      ¡Un abrazo!

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    2. Eso mismo pensé yo, Mazcota, jajajaja.

      Me ha encantado, Babilonia. A mí me pasa un poco como a ti, puedo pasar sin carne, de hecho, a penas la como (aunque me gusta), pero no puedo pasar sin pescado... ni jamón serrano/ibérico. En fin, qué le vamos a hacer.

      Te voy a dejar el enlace a un blog que sigo desde hace algún tiempo. Creo que sus autores son vegetarianos, pero también tienen recetas veganas. Por si te interesa alguna receta :) http://danzadefogones.com/

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    3. Si es que… Dan lastimica los animales, pero la vida humana ya es demasiado dura. Y seamos sinceros: si no comiéramos animales, nos daría bastante igual su conservación y su cría y perecerían.

      ¡Gracias por el enlace! Le echaré un ojo a ver qué tal :) ¡Un abrazo!

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  3. Creo que con comprar alimentos ecológicos (aunque también son difíciles de conseguir) ayudas al medio ambiente y no haces un cambio tan drástico en tu forma de vida. Durante mi infancia vivi en una granja, y los animales que comiamos provenían de ella, las gallinas ponían los huevos todas las mañanas y luego iban a picotear por ahí (al no haber un gallo, si no los comiéramos directamente se perderían), la vaca amamantaba a su ternero y luego mi abuelo la ordeñaba un ratillo, en general eran animales que vivían prácticamente libres y no les faltaba de nada, se trataban con respeto y aunque de vez en cuando se sacrificara alguno para comer, se hacia con el menor dolor posible. Creo que nadie juzgaría a un leon por cazar a una gacela, por que nosotros tenemos que ser tan severos por comer un poco de carne. Creo que no hay que abusar, solo comer lo necesario. con lo que estoy en total desacuerdo es con los sistemas actuales de producción animal, con hacinamiento y en condiciones desgarradoras. Por mi parte luchare para que se vuelva a sistemas de producción mas ecológicos y respetuosos, tanto con los animales como con el medio ambiente.

    PD: Precisamente es la producción intensiva es la que ha hecho que desaparezcan muchas especies y razas, para dar lugar a una producción muy masificada de unas pocas razas muy productoras, debido a que el resto no son lo suficientemente buenas para el consumo.
    Te lo digo como estudiante de veterinaria, dando mi sincera opinion y sin animo de ofender a nadie, tengo muchos amigos veganos y valoro su fortaleza y sus ideales pero algunos han sufrido las consecuencias de llevarlo al extremo.

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    1. Hola,

      perdona por tardar en moderar el comentario. Estoy de acuerdo en todo lo que dices y, realmente, si lo que comentas se lleva a cabo algún día, la alimentación omnívora sería mucho más sostenible. Después quedaría aparte el asunto de la ética, ya que los animales son seres sintientes, pero eso daría para otra entrada.

      No me ofendes en absoluto. De hecho, desde mi experimento en 2014, apenas he llevado a cabo ninguna práctica vegana. Carezco de fuerza de voluntad. Muchas gracias por pasarte por aquí y espero leerte más a menudo. Un abrazo,

      Cristina

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!