sábado, 4 de octubre de 2014

Del regreso (a Alemania y al blog)

La razón por la que me fui es simple: tenía que buscar piso en una ciudad en la que hay 30 candidatos por habitación. Vale, lo he simplificado demasiado. De repente se juntaron muchas cosas y el detonante fue tener que buscar casa de nuevo. Me prometí no volver a escribir como mínimo hasta que encontrara casa. Convenientemente hasta que me mudara. Mi contrato empezó en octubre así que ya tengo permiso para volver.

Llevo dos semanas en Saarbrücken y hasta que me mudé he estado abusando de nuevo de la hospitalidad de la buena de Sarah. Ha sido muy amable y generosa, pero me estaba matando. No soportaba la idea de estar invadiendo su intimidad y su casa todo el tiempo y lo pasé realmente mal hasta que me admitieron en un piso. Como esa visita molesta que dice que se queda "unos días" y cuando te descuidas se queda para siempre. Como Alan en Dos hombres y medio. No me gusta esa serie.

Al ser mi segundo año aquí cuento con una gran ventaja. No me pierdo, conozco las líneas de autobús y tren, tengo sitios favoritos para comer y tomar café y en general tengo un mayor control sobre las cosas que el año pasado. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. 

Aún no he desempaquetado. Me mudé el miércoles por la noche, el jueves literalmente no tuve tiempo y el viernes realmente tampoco. Demasiada vida social. Es una irresponsabilidad por mi parte seguir teniendo las cosas en las maletas, pero he de reconocer que necesitaba salir, despejarme y quedar de nuevo con mis amigos. 

Volver a una ciudad a la que ya perteneces y en la que conoces a gente genial tiene muchas cosas buenas. Los reencuentros son como cuando aparece el artista invitado en una sitcom, con el sonidito y todo. Y así sucesivamente han ido haciendo su aparición Sarah, Philipp, Anka, May y mi querida tándem Laura así como mi ex-alumna Tanja, que empieza la uni en unos días. Todavía quedan unos cuantos por volver y por supuesto, hay personajes nuevos en esta temporada: las nuevas auxiliares. 

Normalmente nadie elige venir a Saarland; Saarland te elige a ti. Sin embargo, esta vez y por distintas circunstancias, las cuatro auxiliares de conversación de España que trabajaremos en Saarland hasta finales de mayo habíamos solicitado venir aquí. Por ello somos tres Cristinas. Sí. Tres. Y sobre las muchachas, todavía no puedo decir mucho. En parte porque no las conozco demasiado y en parte porque quieren leer el blog, pero son muy simpáticas. 

En toda buena serie de televisión se echan de menos a los personajes de temporadas anteriores: echo de menos a Cristo y a Naia. Era un latazo tener que salir de fiesta todos los fines de semana, pero eran geniales y mi historia en Saarbrücken la escribí con ellos. Ahora están en Múnich; cuando vuelva a ser solvente económicamente me gustaría ir de visita.

Y hablando de dinero: lo trituro. Lo destruyo. Me siento como si estuviera utilizando billetes como papel higiénico. A esta patología, caracterizada por una gran cantidad de estrés cada vez que tengo que pagar algo -el alquiler, la comida, un chicle- y por producirme un gran autodesprecio abyecto, la llamo síndrome del becario o de "¿Por qué no me pagas?" 

Esta beca es muy buena, pero como en toda beca, los pagos llegan tarde. Muy tarde. Hasta noviembre no vamos a ver un céntimo. Y ni siquiera a primeros de noviembre. Así que los primeros dos meses y medio salen de nuestro bolsillo: fianza, alquiler, tasas universitarias, comer, hacer un mínimo de vida social, abastecerte de lo necesario… He gastado el equivalente a mi pensión de orfandad de cinco meses en una semana. Y aunque sé que no es culpa mía, no puedo evitar sentirme como una puta mierda. Paciencia. Ya llegará noviembre. 

Sobre los institutos ya hablaré, pero todavía estoy buscando mi sitio. Lugares nuevos, gente nueva. Aún no conozco bien a los chavales, pero ya he encontrado a un chico con espíritu de Pelirrojo. Ningún Pantera por ahora. 

La pausa en el blog también me ha dado espacio mental para leer y pensar mucho y me he dado cuenta de que no tengo tanta inteligencia emocional como pensaba. Identificar sentimientos y manejarlos es algo que me cuesta mucho y tengo que trabajar en ello. Empecemos por aquí. ¿Cómo me siento? Rara. Un poco incómoda. Es difícil volver a empezar de nuevo. 

Lo que me lleva a una frase de Sandra Bullock que me gusta mucho: Los principios suelen dar miedo y los finales suelen ser tristes, pero lo que realmente cuenta es lo que pasa entre ambos. Tienes que recordar esto cuando estés empezando. 

Amén. 

5 comentarios:

  1. Qué bueno tenerte por aquí! Los inicios a veces asustan de verdad, pero también pueden ser emocionantes. Que tengas mucha suerte con tus nuevos alumnos, a ver si son majos como los del año pasado.


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  2. ¡Gracias! A ver qué tal. De momento son majos, aunque siempre hay alguno más revoltoso que los demás :). Ya os iré contando. ¡Un abrazo!

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  3. Nuevo curso, nuevo año, nuevas esperanzas. Me alegra que esta pausa haya sido más debido a las infraestructuras que a las ganas de escribir.

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    1. Y nuevos proyectos: http://verrueckteassistentin.blogspot.de

      He empezado un blog en alemán. Estoy muy loca. Gracias por volver a leer :) ¡Un abrazo!

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    2. Este me supera :D Pero suerte con él.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!