lunes, 7 de abril de 2014

De la Contadora de Estrellas y la Estrella Fugaz

Esta historia empieza con una noche estrellada. (Sugerencia de música para leer este post.)


A mí me encantan las estrellas.  No creo en dios, pero las estrellas son lo más cercano a la eternidad que soy capaz de entender. Mi relación con ellas es complicada; me fascinan desde una excursión al planetario cuando tenía nueve años. En Internet uno de mis nicks más usados es "Merak", cuando no "Merak-Dubhe": dos estrellas de la Osa Mayor con las cuales se puede localizar la Estrella Polar si se mide la distancia entre ellas en línea recta cinco veces. Mi guía. Mi brújula. 

A menudo me quedo quieta en algún lugar por las noches mirando las estrellas brillar. A veces casi las escucho murmurar mientras titilan incesantemente en el mar oscuro del cielo. Cuando estoy triste, cuando estoy alegre, ellas han estado conmigo. Y como buena noctámbula que soy, me han acompañado muchísimas veces durante mis noches en vela. 

Una de esas noches que no tenía nada de especial, vi una estrella fugaz en el cielo. Cerré los ojos y pensé en lo primero que se me ocurrió. "Fuerza", pensé, "para enfrentar todo lo que la vida me traiga". Aún con este deseo besándome los labios, vi otra estrella más. "Serenidad para mi madre", supliqué en silencio. Este deseo era más difícil. 

Y vi otra estrella más. "Un bebé para R."

Mi hermana llevaba meses intentando quedarse embarazada y parecía que no había manera. Me negaba a rezar por ello -aunque no a pedirles a amigos míos creyentes que dedicaran un padrenuestro a la causa-, pero quería un milagro. 

No sé si soy fuerte y dudo que mi madre haya gozado de serenidad durante estos meses. Pero unos días después, R. me decía por WhatsApp que le dolía el pecho y que a ella nunca le dolía. Y que era un síntoma de embarazo. Que si se hacía la prueba o no. No era la primera vez y ninguna de las dos quería albergar grandes esperanzas, pero la bruja que hay en mí se regocijaba en silencio: esta vez sí, Cristina. Esta vez sí. 

Acababa de volver yo de mi viaje a Lublin cargada con dos botellas de vodka polaco cuando empezaron a llover las Perseidas. No me las suelo perder ni un año y el verano pasado las vi en casa de mi hermana, en pleno campo. Ella no se quedó mucho levantada, pero mi cuñado y yo nos quedamos degustando las dos botellitas de Wyborowa y mirando al cielo.

Mi cuñado es un hombre de pocas palabras. Un hombre de los que Mustang suele adorar. Pero ahí, compartiendo el vodka como camaradas, los dos pensando en lo mismo, las palabras fluyeron. No recuerdo qué me dijo, creo que todavía estaba digiriendo la noticia. Pero por primera vez lo escuché ilusionado y eso es algo muy bonito.

Tras un par de semanas en casa recopilando mis libros de cuentos preferidos, yo vine a Alemania y mi hermana siguió engordando. A finales de noviembre sabíamos ya que iba a ser un niño; compré un montón de chocolatinas para mis alumnos para festejarlo. Un niño con nombre, porque para la niña había debate. Pero el niño estaba destinado a tener un nombre de evangelista, en la segunda lengua materna de sus padres. Un nombre corto pero con fuerza. 

Anoche, de nuevo las estrellas hicieron su mágica aparición en esta historia. Mi madre se fue corriendo del Skype y yo no pude dormir. Por un momento parecía que iba a ser una falsa alarma. Pero las estrellas no me han mentido nunca. Y esta mañana, bien temprano, mi sobrino trajo al sol consigo. En más de un sentido. ¿Acaso no es el Sol la estrella más brillante? 

Cuento las horas para conocerlo y contar sus deditos y oler su piel y comérmelo a besos. Pero sobre todo tengo ganas de que el cachorrillo se vaya haciendo mayor para poder contarle esta historia.

De cómo una Estrella me concedió un deseo y de cómo nuestra vida no volvió a ser igual. 

Imagen: Rick Scott and Joe Orman

PD: debajo de este post hay otro nuevo. Que estaba inspirada yo hoy.

5 comentarios:

  1. Precioso.
    No sé si emocionas por lo bien que escribes o escribes bien cuando te emocionas.
    En cualquier caso, felicidades. ¡Ah!, y a tu hermana también.

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    1. Muchas gracias por tu comentario :) Me alegro de que te haya gustado. ¡Un abrazo!

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  2. Lo primero: ¡felicidades! ¡qué bonito post! El detalle de la música ha sido el toque final para emocionarnos aun más. No sé qué tienen las estrellas que nos atraen tanto. Como me gustaría poder acercarme algo a ellas.

    De paso te dejo una sorpresa: http://diablillodoroty.blogspot.com.es/2014/04/liebster-award-me-daran-ya-el-tridente.html Porque me gusta mucho tu blog. Pero sin obligaciones ;)

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    1. ¡Hola! Me alegro de que te haya gustado. Y la música es una pasada, esa película me encanta. Lo mío con las estrellas viene de largo. Teorías al respecto tengo miles; ya las iré compartiendo.

      ¡Y muchísimas gracias por la nominación! Por supuesto que lo hago, ¡qué ilusión! Jo, me alegro de que te guste las bobadas que escribo yo aquí. ¡Un abrazo!

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    2. Me encantan, a mí no me parecen bobadas ;) Ahora mismo me paso a leer lo del Liebster, que acabo de ver que ya lo has escrito.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!