sábado, 8 de febrero de 2014

De cómo quitarte a alguien de la cabeza. O que al menos pierda puntos

Mi nula experiencia amorosa me otorga de igual forma nula credibilidad cuando me dispongo a hablar de esta temática. Sin embargo, sí sé de desengaños y de amoríos no correspondidos. Muchos. De ahí que entre mis prioridades vitales, justo después de satisfacer mis necesidades básicas (dormir, beber, comer), se encuentre el quitarme de la cabeza las personas por las que siento una repentina, fatua y cegadora atracción. Centrémonos en esa palabra: atracción. De enamoramientos más serios no tengo ni idea. 

Pongamos que te gusta esta persona X fuera de tu alcance. No porque tú seas mala persona o no lo merezcas, sino porque como dijo el buen doctor House, los números no engañan y casan los unos con los otros. Si estamos hablando precisamente de atracción y de folleteo, un chico 9 jamás se acostará con una chica 4 a menos que entren factores atenuantes: alcohol y otras drogas (-3) y dinero, que la prostitución es una profesión legítima (-lo que haga falta). O que se enamore: pero no estamos hablando de amor. 

Te gusta X9 y tú eres Y4. Te gusta mucho. Puedes imaginar muchas cosas divertidas y no tanto que te encantaría hacer con esa persona. En esto que vas conociendo mejor al sujeto y descubres que no sólo es una escultura griega o un modelo de anuncio de colonias, sino que además es una persona inteligente y cabal, con distintos intereses con la que podrías congeniar perfectamente en estado de sobriedad. No sólo te lo quieres follar: quieres follar y hablar. Te lo quieres hasta tirar con la mente. Pero seamos realistas: no, no lo vas a conseguir ni de coña. ¿Qué hacemos?

Pues bien, hoy he descubierto por accidente un truco: cuéntaselo a un amigo. 

X9 ya no es un 9 sino un 11, un 20. Píntaselo de maravilla. De manera surrealista. La perfección hecha carne. Cuanto más mejor… Y preséntaselo. Preséntale a tu amiga o amigo a esta persona y flipa con su reacción: en un 99% de las veces X9 ha caído hasta X5. Y no porque no valga, sino porque la realidad está en un término medio entre las expectativas y lo que obtenemos. Pero esta persona en este día concreto se comporta de manera en que no te parece ni tan brillante ni tan genial y te preguntas cómo pudiste vendérselo tan bien a alguien. 

Tu amigo también se lo pregunta y probablemente hasta te lo diga. Todos salimos ganando: tú recuperas perspectiva y X9, que en realidad fue siempre X6-7, recibe menos atención de tu parte y es feliz. 

Todo esto puede o puede no haber pasado en mi piso esta noche. Todo esto puede o puede no haberme pasado con alguna de mis amigas cuando me han presentado a sus ideales novios. Probablemente sea todo una paparruchada total, pero yo aquí lo dejo por si alguien está intentando quitarse a alguien de la cabeza. 

Ahora falta quitárselo de otra parte, pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión.