martes, 14 de enero de 2014

De los políticos que no sabían contar

Escribo esta entrada cansada. Cansada después de un día muy largo. El sentido común me pide que me vaya a la cama, que sea buena, que dé gracias al universo por las muchas y maravillosas personas y cosas que hay en mi vida y que permita a Morfeo ejercer su poder sobre mi cuerpo mi mente y mi alma para prepararme para otro día largo pero mejor. 

Lástima que el sentido común sea el menos común de los sentidos.

Yo siempre he sido muy de leer blogs. De leerlos y de escribirlos. En un blog de una chica que me caía bien pero que me cae mal por católica hipócrita, allá cuando la crisis se empezaba a mencionar y se inyectó muchísimos millones para salvar la banca, esta chica (hipócrita pero lista) escribió sobre lo poco lógico de salvar a la banca. Lo explicaremos despacito, por si Mariano nos ve.

Hay cientos de miles de personas en España con una hipoteca. Esta hipoteca se paga en forma de mensualidades a los bancos.

Con la crisis, estas personas se han quedado sin trabajo. No ingresan apenas dinero y no pueden pagar la hipoteca: es un dinero que al banco se le debe.

Papá Estado tiene una cantidad X de millones y puede hacer dos cosas:

1. Dársela a los bancos para que sigan especulando con ese dinero y siga habiendo cientos de miles de personas que deben dinero y que no pueden pagar (gana la banca, el pueblo se jode).

2. Dársela a las personas que deben dinero a los bancos, para que puedan ir un poco más desahogadas hasta que encuentren trabajo, y que estas personas deban menos dinero y el banco recupere igualmente su inversión (gana la banca y el pueblo tiene una tregua). 

Por miedo a que una familia decida gastarse las ayudas de Papá Estado en una tómbola, Papá Estado prefiere darle el dinero a los bancos. Que muchos de sus directivos sean ex-políticos, primos, hermanos, tío abuelos, antiguos compañeros de universidad y amigos es mera casualidad. Porque claro, una familia que se ve con algo de dinero caliente no va a gastarlo en cosas que necesita, va a guardarlo debajo de un colchón, claro que sí. Y porque el dinero que se gasta no va derechito a las arcas del estado en forma de impuestos, no. El IVA son los padres.

Tenemos a la gente sin trabajo, sin casa y sin recursos. Pero todavía hay mucha gente rica en este país, ¡vamos a apretarles un poco más las tuercas!

Se congela el salario mínimo, que no te llega para independizarte ni de coña. O vuelves con tus padres (y tendrás suerte si reciben pensión del estado para ayudarte) o a vivir la vida del eterno estudiante. Que a mí me gusta, pero yo no soy los 6 millones de parados en España ni el millón de autónomos… Y digo yo que alguno tendrá niños. No sé. 

Y si habías decidido, pese a las enormes pérdidas que supone al principio, ser autónomo… pues otra subida de impuestos. No vaya a ser que la Infanta pase hambre, con lo que está pasando. Si la pobre trabajaba en La Caixa decorando sucursales para que estuvieran más bonitas. Si ella aprobó matemáticas porque era la hija del rey, y pensaba que el IVA era el verbo "ser" en pretérito imperfecto simple con muchas faltas de ortografía, que el pueblo llano ya se sabe. Ni vaya a ser que a nuestros políticos les falte el coche de empresa, las dietas, el iPad y todas cosas que no son importantes ni obligatorias (como tampoco lo es la educación universitaria, como tan amablemente nos ha recordado nuestro querido ministro de des-Educación. Aceptamos barco, señor Wert. Renunciamos a nuestra no-obligatoria formación universitaria el día en que ustedes renuncien a todos los privilegios del todo innecesarios para el eficaz ejercicio de sus funciones. Que el Generalísimo dirigió el país más de treinta años sin iPhone ni iPads ni modernidades y atrévase usted a decir que no hizo nada el hombre. Tome un poco más de ejemplo, que sabemos que en el fondo lo admira). 

Quizá no es que no sepan contar. Quizá no tienen corazón. Tal vez no les quería su madre, tal vez pasaron una mala infancia. Tal vez simplemente son unos sociópatas. Sentiría lástima por ellos, pero sus leyes están haciendo muy difícil la vida de muchas personas a las que quiero, así que me resulta imposible compadecerme de sus pobres y tristes vidas ahora mismo.

Ni leyes. Ni asambleas. Ni ideas bonitas. España es un país de dictadura y antes o después llegará la guerra civil. Pronostico que en unos diez años más o menos. Es lo que tardarán en cargarse a la clase media y dejar al proletariado en la ruina y sin dignidad. 

Tú, joven, que lees esto: vete. Estudia inglés y/o alemán como si te fuera la vida en ello (se te va, de hecho) y vete. Ser emigrante es duro, pero se sobrevive. Acepta que te llamen vago un par de veces y demuestra que no lo eres. Prospera. Y echa un par de polvos exóticos mientras.

Tú, persona no tan joven, que lees esto: si puedes irte, vete. Si no… Lo siento. Alguien ha fallado. Tal vez vuestra generación, tal vez la mía. Ha sido un poco culpa de todos, pero no por lo que ellos dicen. No por querer tener una casa donde vivir, sino por votarles. No por eso dejes de votar. Muere como la orquesta del Titanic: haciendo música hasta el final. Vota nulo. Vota el partido del cannabis, que al menos nos echaremos unas risas, oye. Pero vota. Y mándale jamón a tu hijo, que lo echará en falta.

Tú, político corrupto: soy feliz. Ahora mismo sé que no hay ninguna palabra que te joda más que saber que tú no estás pudiendo conmigo. Que no vas a poder conmigo y que no te voy a dejar, cabrón. Que desde Alemania o desde donde sea, os presto la atención justa para huir de vosotros. Y si alguna vez puedo, para combatiros. Sois peor que la peste, igual de mortal y mugrienta y que os cargáis cuanto hay de bueno en el mundo. Pero no a mí. No hoy. Ni siquiera hoy.

Tú, político no corrupto: tiempo al tiempo. Perdona mi cinismo. O no, ya me importa un pito. Demuestra que eres distinto y tal vez te crea. 

Ale, ya he perdido bastante tiempo. Me voy a la cama.

2 comentarios:

  1. Pues no estoy de acuerdo en que los políticos no sepan contar. Porque cada vez que los escucho soltar argumentos, más me convencen de lo cuentistas que son.

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    1. Agudo, muy agudo :P La riqueza de la lengua española nos regala un buen chiste una vez más. Efectivamente, son unos cuentistas de mierda. Pero con los números, o no saben contar o no tienen corazón. Me inclino por lo segundo. Un abrazo,

      Cristina

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!