miércoles, 11 de septiembre de 2013

De las cosas que hacer antes de los 25 años

Como me voy a Alemania, voy a dejarle mi viejo ordenador a mi madre para que me llame por Skype. Mañana lo llevo a formatear, así que ahora mismo estoy guardando las cosas que me interesan del viejo ordenador y borrando las que no. 

En una de tantas carpetas me encuentro este documento: "COSAS QUE HACER ANTES DE LOS 25 AÑOS". Recuerdo cuándo lo escribí. Tenía veinte años, estaba en tercero de carrera y vivía con Marta. De eso hace ya casi tres años. Muerta de curiosidad, lo he abierto conteniendo la respiración por saber cuántas cosas había cumplido ya. Es una lista muy corta porque, fiel a mi estilo personal, no la acabé en su momento. Y tiene cosas absurdas porque... Bueno, porque en ese momento me pareció una buena idea. 

Y sí, por supuesto, tengo tan poco sentido del ridículo que aquí os la dejo:

1. Terminar la carrera: Bah, esta era fácil. Hecho. 

2. Empezar el master: Próximamente... Me quedan dos años.

3. Aprender el lenguaje de sordomudos signos: Ahora no se me ocurriría usar esa palabra. Bueno, sé decir mi nombre. ¿Eso cuenta?

4. Empezar a aprender portugués: "Obrigado" :D. No, creo que no cuenta. Tengo tiempo.

5. Volver a Londres: Hecho. Más que hecho. Nochevieja de 2011, semana épica. 

6. Volver a Roma, aunque sea para mi 25º cumpleaños: Aún no.

7. Regalarle a mi madre el colgante de Tous que le debo desde que admitieron en la uni: Hecho en Reyes de este año :). Algún día contaré toda la historia, pero era una deuda pendiente.

8. Aprender a montar a caballo: Ya... Creo que les tengo más respeto a los caballos que antes. Pobre bicho, no es menester deslomarlo. 

9. Aprender a bailar tango: Reíos, lo merezco. De esta también paso. Sé bailar haciendo el tonto para que se rían mis sobrinos postizos y creo que es más importante. Además, ¿con quién iba a bailar?

10. Aprender a hacer galletas, paella y lasaña: Dos de tres. Este año he aprendido a hacer galletas y paella, pero todavía no sé hacer lasaña. En cambio, he aprendido a hacer berenjenas rellenas y empanadillas. ¿Eso no cuenta?

Legítimamente he cumplido casi cuatro, pero hay algunas cosas que no me interesan ya. Recuerdo que en su momento Marta y yo hicimos también la lista de cosas que hacer antes de morir, bastante más larga, solemne y en papel. No recuerdo muy bien todo lo que puse, pero sé que incluí entre otras "Plantar un árbol", "Ir de voluntaria a un país del tercer mundo" y "Aprender tiro con arco". Tuve una época muy zen-medieval-solidaria, sí. Claro que incluí cosas más vergonzosas, que una no es la madre Teresa ni mucho menos. Pero mi cupo de ridículo tiene un límite y creo que lo he superado con lo del tango. 

Ahora la lista sería muy distinta. De hecho, no creo que ahora se me ocurriera escribir una. Podría morirme mañana y no importaría lo más mínimo no saber montar a caballo. Excepto, claro está, que mi muerte se dé precisamente por carecer de esa habilidad. Entonces sí sería importante. Pero en Alemania no hay caballos, hay bicicletas... Mierda.

Por favor, decidme que no soy la única loca que escribió una de estas...

PD: acabo de recordar que en la versión ampliada también estaba "Leer la Biblia y el Corán" y "Leer el diccionario de la RAE". ¿Se puede ser más asquerosamente pretenciosa?

2 comentarios:

  1. Lo cierto es que nunca he hecho una lista de propósitos, aunque solo llevo cuatro meses escribiendo asiduamente, así que no es de extrañar. De todas formas nunca me impongo tareas ni metas, ni en fin de año. Así me va.
    Ahora, lo más sorprendente es querer aprender a montar a caballo y que no aparezca en la lista aprender a montar en bici. Una de dos: o piensas ir al rancho de Bush a trabajar de intérprete, para que se pueda entender con su amigo "Ansar", o eres una visionaria y te has dado cuenta que el caballo es el transporte del futuro.
    Y lo de leer el Corán y la Biblia lo entiendo. Siempre es interesante conocer al enemigo.

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  2. Bueno, lo mío de hacer listas es compulsivo :). No lo recomiendo. Lo de montar en bici... El caballo tiene cuatro patas. La bici no. Y sí, cuando se nos acabe el petróleo volveremos a montar a caballo.

    Lo del Corán y la Biblia es lo típico que uno pone para cuando se rompa una pierna yno haya nada que hacer :)

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!