domingo, 29 de septiembre de 2013

De cuando no me he muerto y más cosas. Muchas

Lo sé, lo sé. Llevo dos semanas sin escribir. ¿Acaso me he cansado de dramatizar sobre mi vida y publicar todo lo que me pasa aquí, ya que no me dejan en el BOE? ¿Me han amputado las manos y no puedo teclear? ¿Me han secuestrado y/o me he muerto? Nada de eso. Por suerte, los motivos para mi involuntario hiatus son mucho más positivos. 

Como alguien quizá haya deducido, ya estoy en tierras germanas. A falta de poder ocupar mi piso hasta el sábado que viene, estoy abusando de la hospitalidad de mi maravillosa amiga Sarah y de su novio Philipp. Ten amigos en todas partes. Sobre todo en el extranjero. Así que estos días he hecho muchas cosas, entre otras, desayunar como una reina y comer cosas muy ricas (y mandar a la mierda el propósito de hacer dieta hasta que me mude a mi piso). 

Así que, aunque pienso entrar en detalles sobre todos estos temas en las próximas semanas (cuando tenga internet en mi piso y tal), aquí va una de noticias:

-Ya han pasado tres meses, y nosotros, como la familia real, tenemos mucha clase: voy a ser tita. Si todo sale bien, en abril tendré una sobrinita preciosa a la que malcriar. No, no sabemos el sexo. Sí, va a ser niña. Porque lo digo yo.

-Tras muchas lágrimas y tristes despedidas, aterricé en Düsseldorf Weeze hace una semana. No me dio tiempo ni a llorar: desalojaron el aeropuerto porque habían encontrado una maleta abandonada en víspera de elecciones

-Las jornadas de recepción en Bonn estuvieron muy bien. Vi a viejos amigos, hice amigos nuevos y conocí a mi familia sarrentina: Naia y Cristo (Cristóbal. Sí, Cristo es mi amigo. Hablo con Cristo. Cristo y yo hemos comido pizza juntos), que también son auxiliares aquí en Saarland. 

-Saarbrücken es muy bonita. Neunkirchen es bastante fea. Adivinad dónde vivo y trabajo.

-Mi jefa es amor. Y el resto de profes también.

-El martes tenemos búsqueda del tesoro y barbacoa. Y el miércoles nos vamos a Luxemburgo de excursión. 

-Mis alumnos parecen majos... Por ahora.

-Puedo ir a Francia a pie desde aquí.

-Y estoy matriculada en la Universidad :). De las ventajas que eso me reporta ya hablaré. 

-He tenido una suerte inmensa de tener piso. 

Este año promete ser muy interesante... Ya me extenderé más, pero vamos, que sigo viva. 

sábado, 14 de septiembre de 2013

De príncipes, zorros, escorpiones y ranas

Formas de entender el mundo hay tantas como personas en él. Puedes parecerte a alguien en las cosas sencillas, como los gustos musicales, o en las más importantes, como la política o la religión. Pero los matices pueden marcar la diferencia, y mucho. 

A Marta y a mí nos gusta leer y escribir. Escribir juntas en La Qarmita con un trozo de tarta terciopelo rojo, pasándonos páginas, cada una con su música absorta en su mundo pero compartiéndolo a la vez con esa mesa y esa tarta y ese té. Nos gusta la repostería, las bromas de Friends, las librerías de segunda mano, las películas Disney, acostarnos y levantarnos tardísimo, los juegos que estimulan la imaginación... 

...pero ella ve el mundo en escorpiones y ranas. Y yo en zorros y principitos. 

Para quien no conozca la fábula del escorpión y la rana, reza lo siguiente:

Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo: 
—Amiga rana, necesito cruzar el río. ¿Podrías llevarme en tu espalda? 
—No. Si te llevo en mi espalda, me picarás y me matarás. 
—No seas tonta —le respondió entonces el escorpión—. Si te picase, me hundiría contigo y me ahogaría. 
Ante esta respuesta, la rana accedió. El escorpión se colocó sobre la espalda de la rana y empezaron a cruzar el río. Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, el escorpión picó a la rana. La rana, al sentir picotazo y darse cuenta de que iba a morir, le preguntó al escorpión: 
—¿Por qué me has picado, escorpión? ¿No te das cuenta de que tú también vas a morir? 
A lo que el escorpión respondió: 
Lo siento, rana. Es mi naturaleza, no lo pude evitar.
(fuente: Wikipedia)


Según la fábula, no se puede cambiar la propia naturaleza. Se es como se es y punto, aunque se sepa que se va a acabar mal. Yo, por el contrario, elegí a Saint-Exupéry como maestro. Es un poco largo, pero aquí está. Hablando con alguien del tema, me dijo que no debía sentirme como el zorro. No pudo estar más equivocado. Yo siempre me siento Principito. Buscando a alguien, cuidando de alguien. Dándole sentido a las personas de mi vida. 

Pero sobre todas las cosas, el Principito busca serenidad y control sobre sí mismo. Y amigos de verdad, conocerlos de verdad. El zorro supone para él un desafío, pero también su mayor recompensa. 

Es, en suma, una visión más optimista. Pero hoy creo en ranas y escorpiones. Alguna vez he sido escorpión, naturalmente. Solo que la fábula habla muy poco de la naturaleza de la rana. ¿Aceptará siempre? ¿Las otras ranas que hayan presenciado lo ocurrido transportarán al siguiente escorpión? ¿Y si su picadura no hubiese sido mortal? ¿Lo volvería a ayudar?

El ser humano tropieza dos (millones de) veces con la misma piedra. Y a menudo con la misma persona. En mi papel de Principito he aprendido que no se puede domesticar al zorro a cualquier precio.  Si el zorro te hiere una vez, puede ser por miedo. Si lo hace dos, porque puede. Si lo hace tres, porque tú quieres y lo consientes. La primera puede ser culpa de las circunstancias, la segunda de él mismo y la tercera mía. No sé cuántas llevo ya con esta persona; el instinto me pide que huya. Y huir es para mí un verbo muy noble en ciertas circunstancias.

Me pide que me acurruque bajo las sábanas y que les permita enjugar mis lágrimas. Que ponga el despertador temprano, haga lo que tengo que hacer y me vaya a cualquier sitio, a salvo. Que no pida ayuda, pero que no siga más y que no me acerque más a esa persona porque ahora mismo no hay nada que pueda hacer. Me dice que en una semana me esperan otros lugares con otras gentes y el beatífico cielo nublado para desvanecer mis penas un tiempo. Me recuerda que la sangre no siempre es más espesa que el agua y que yo no pertenezco aquí. Que jamás perteneceré a ningún lugar. Solo a aquellos zorros y rosas que domestique y que lleve conmigo. 

A la gente que no sabe amar (en plan pareja) sin perder la dignidad ni el amor propio se le debería hacer una lobotomía o administrarle la eutanasia antes de que destruya a la gente que sí estará con ellos para siempre aunque se hagan daño con el aguijón una y otra vez. Por el bien común. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

De las cosas que hacer antes de los 25 años

Como me voy a Alemania, voy a dejarle mi viejo ordenador a mi madre para que me llame por Skype. Mañana lo llevo a formatear, así que ahora mismo estoy guardando las cosas que me interesan del viejo ordenador y borrando las que no. 

En una de tantas carpetas me encuentro este documento: "COSAS QUE HACER ANTES DE LOS 25 AÑOS". Recuerdo cuándo lo escribí. Tenía veinte años, estaba en tercero de carrera y vivía con Marta. De eso hace ya casi tres años. Muerta de curiosidad, lo he abierto conteniendo la respiración por saber cuántas cosas había cumplido ya. Es una lista muy corta porque, fiel a mi estilo personal, no la acabé en su momento. Y tiene cosas absurdas porque... Bueno, porque en ese momento me pareció una buena idea. 

Y sí, por supuesto, tengo tan poco sentido del ridículo que aquí os la dejo:

1. Terminar la carrera: Bah, esta era fácil. Hecho. 

2. Empezar el master: Próximamente... Me quedan dos años.

3. Aprender el lenguaje de sordomudos signos: Ahora no se me ocurriría usar esa palabra. Bueno, sé decir mi nombre. ¿Eso cuenta?

4. Empezar a aprender portugués: "Obrigado" :D. No, creo que no cuenta. Tengo tiempo.

5. Volver a Londres: Hecho. Más que hecho. Nochevieja de 2011, semana épica. 

6. Volver a Roma, aunque sea para mi 25º cumpleaños: Aún no.

7. Regalarle a mi madre el colgante de Tous que le debo desde que admitieron en la uni: Hecho en Reyes de este año :). Algún día contaré toda la historia, pero era una deuda pendiente.

8. Aprender a montar a caballo: Ya... Creo que les tengo más respeto a los caballos que antes. Pobre bicho, no es menester deslomarlo. 

9. Aprender a bailar tango: Reíos, lo merezco. De esta también paso. Sé bailar haciendo el tonto para que se rían mis sobrinos postizos y creo que es más importante. Además, ¿con quién iba a bailar?

10. Aprender a hacer galletas, paella y lasaña: Dos de tres. Este año he aprendido a hacer galletas y paella, pero todavía no sé hacer lasaña. En cambio, he aprendido a hacer berenjenas rellenas y empanadillas. ¿Eso no cuenta?

Legítimamente he cumplido casi cuatro, pero hay algunas cosas que no me interesan ya. Recuerdo que en su momento Marta y yo hicimos también la lista de cosas que hacer antes de morir, bastante más larga, solemne y en papel. No recuerdo muy bien todo lo que puse, pero sé que incluí entre otras "Plantar un árbol", "Ir de voluntaria a un país del tercer mundo" y "Aprender tiro con arco". Tuve una época muy zen-medieval-solidaria, sí. Claro que incluí cosas más vergonzosas, que una no es la madre Teresa ni mucho menos. Pero mi cupo de ridículo tiene un límite y creo que lo he superado con lo del tango. 

Ahora la lista sería muy distinta. De hecho, no creo que ahora se me ocurriera escribir una. Podría morirme mañana y no importaría lo más mínimo no saber montar a caballo. Excepto, claro está, que mi muerte se dé precisamente por carecer de esa habilidad. Entonces sí sería importante. Pero en Alemania no hay caballos, hay bicicletas... Mierda.

Por favor, decidme que no soy la única loca que escribió una de estas...

PD: acabo de recordar que en la versión ampliada también estaba "Leer la Biblia y el Corán" y "Leer el diccionario de la RAE". ¿Se puede ser más asquerosamente pretenciosa?

sábado, 7 de septiembre de 2013

De mis películas III: "La ventana de enfrente"


Tenía muchísimas ganas de volver a escribir sobre películas. Y sobre esta en particular, porque me trae muy buenos recuerdos de primero de carrera y las clases de italiano con Anna Suadoni. Hoy toca una película ideal para hipsters españoles porque no es muy conocida por aquí: La ventana de enfrente, de Ferzan Özpetek. 

Yo no soy muy de directores de cine, lo confieso. "Oh, adoro a Tarantino", "Christopher Nolan ha sacado una película nueva... El tema me importa un pito, ¡¡TENGO QUE VERLA!!" son frases que no me vais a escuchar decir nunca. Y sin embargo, me gusta mucho el estilo de Ferzan Özpetek, director de cine turco que realiza sus películas en Italia. Si os gusta esta, os recomiendo encarecidamente El hada ignorante

Antes de seguir, una advertencia: si por el motivo que sea no te gusta o eres incapaz de ver una película con subtítulos, no veas esta película. Os lo suplico: o la veis en italiano o no la veáis, porque la dobladora de la protagonista convierte a una mujer amargada en una mujer estúpida. Y no lo es.

La finestra di fronte trata de Giovanna y Filippo, un matrimonio joven que un día se encuentra a un señor mayor que se ha perdido. No recuerda su nombre ni dónde vive ni nada, aunque lleva dinero encima. Pese a las reticencias de la mujer, se lo llevan a casa para intentar averiguar su identidad. Insatisfecha con su vida y con todo lo que la rodea, Giovanna se dedica a fantasear con su vecino al que ve por la ventana. 

Tal vez no suene muy emocionante, pero no os cuento más detalles porque no la quiero destripar. Puedo deciros que empieza con una escena muy rara que no se entiende hasta mucho más tarde y que la historia es preciosa. Y no es lo único que tiene.

Empecemos por el reparto. Giovanna Mezzogiorno es perfecta. Adoro a esa mujer. No solo por lo guapísima que es, sino porque no necesita decir ni una palabra para expresar lo que siente; basta con mirarla a los ojazos verdes que tiene. Consigue que comprendamos al personaje de Giovanna y que conectemos con él al instante. Sí, también adoro a su personaje. Massimo Girotti también está tremendo en su papel; tristemente, falleció poco después de concluir el rodaje. Ya era mayor. 

A aquellos que aprecien la belleza masculina les gustará esta película aunque sea por Raoul Bova. Raoul Bova no es un gran actor, ni siquiera un buen actor. Pasa con un cinco pelado, pero es que nadie le va a dar papeles que requieran una gran interpretación porque no es esa su misión. Su misión es que la película sea... bonita, sexy. Porque Raoul Bova es hermoso y sexy, y ya con gafas te lo comes. 

La banda sonora (cómo no) es sublime. Su base es esta canción de Giorgia* y tanto la canción como la banda sonora son magníficos. Qué le vamos a hacer, me gusta la música de violín. Soy débil. Ah, y la versión de Historia de un amor que ponen es mi preferida. 

En cuanto al guión, escrito en parte por el propio Özpetek, cabe destacar que incluye una de las cartas de amor más bonitas del mundo. Pero sobre todo, adecuación y coherencia. Los niños son niños, con sus cosas. Y los adultos también. Te los crees. Te los crees a todos.

Buen guión, muy buen reparto, maravillosa banda sonora, ¿y qué más? Que conmueve. A mí me conmueve. Y que el final es motivo de debate: os invito a verla y a que compartáis vuestra opinión al respecto para poder daros la mía. Aquí la tenéis: ignorad el primer visor donde pone "Universal" porque solo tiene publicidad. Bajad y veréis un visor de VK, en versión original con subtítulos (algo cuestionables en ciertas partes, pero no están mal). Cambiadle la calidad para verla mejor. Disfrutadla y contadme luego qué os parece. 

*Aquí sale todo el reparto de la peli salvo Girotti, por razones obvias. Y salvo Raoul Bova.