miércoles, 7 de agosto de 2013

De cómo saber si estás en Polonia

Acaban de montarme el escritorio y la silla de escritorio nuevos en la habitación. Así que, llena de amor por el universo y el orden reinante a mi alrededor en estos momentos, he decidido que qué mejor manera de celebrar el estreno que escribiendo una entrada. 

A priori, parece fácil saber en qué país se encuentra uno. ¿Pero qué pasa si te llevan ahí contra tu voluntad, secuestrado? ¿O si pierdes la noción del tiempo y del espacio y no te das cuenta de que estás en el extranjero hasta que hablas? Ambas opciones son harto improbables, lo reconozco. Aun así, y por si os vierais en el caso, aquí os dejo unas pistas para saber si estáis en Polonia y no en la Patagonia. 

Estás en Polonia si...

1. ...multiplicas y divides por cuatro como si se te fuera la vida en ello y a velocidad de vértigo
Eso significa que vienes de la zona euro: el equivalente aproximado, céntimo arriba, céntimo abajo, es de 4 eslotis. Por tanto, calcular el equivalente se convierte en una compulsión constante de multiplicar y dividir por cuatro. A mayor velocidad, más tiempo en Polonia. 

2. ...todo te suena a polaco. No, espera... ¡¡podrías estar en Chicago!! No he dicho nada

3. ...la gente te da un billete de tranvía/autobús desinteresadamente cuando lo necesitas
Todo en Polonia es barato y el transporte no es una excepción. Pero si tienes prisa y coges el tranvía o autobús sin pensar, no siempre tienes la posibilidad de comprar el billete en él. En mi caso, además, llevaba maleta. En estas que le pido a una chica que, con mi dinero me compre un billete. Su respuesta: "Me bajo aquí, pero... ¡toma, este está sin usar!". Y se fue. ¡Decidme que no son majos!

4. ...la gente se apiada de ti cuando no puedes con tu maleta y te la sube
Me pasó dos veces en la Estación Central de Varsovia. Ahí estaba yo con la gigantomaleta sudando la gota para subirla a la parada del tranvía, cuando un señor se me acerca y sin decirme ni una palabra me la sube como si nada. Después, otro señor me la subió al tranvía: eso en España no pasa ni de coña.

5. ...no recuerdas la última vez que comiste pescado
Claro, que si eres alérgico o de normal no te gusta, no lo vas a notar. Si como yo, tomarías clóchinas al vapor, sepia, salmón, fideuá, bacalao, emperador y cualquier clase de producto marino que no venga en lata a diario sin añorar lo más mínimo un chuletón, Polonia NO ES TU PAÍS. Lo siento mucho. La cerveza no compensa. En un mes, solo lo probé tres veces, y porque era ayuno de carne. El mismo tipo y cocinado de la misma manera: pescado a la griega. Todo un manjar después de la hipertrofia cárnica.

6. ...no sabes si vomitar la próxima vez que veas una patata o dedicarle una religión
Pues sí, relación amor-odio. Como con la regla. Soy una gran fan de las patatas, pero tras cuatro semanas en Polonia mi primer mensaje para mi madre fue: "No quiero oler ni una patata, cocida, asada, o frita, hasta dentro de unos días". Ídem con la harina: en Polonia, si no lleva harina, no alimenta. Y punto. Pero al mismo tiempo, las patatas estaban tan ricas... Y los pierogi... Que acabas mandando al carajo la dieta y el sentido común y te entregas al exceso de carbohidratos como si fuese el dogma principal de tu religión. Si el Patatismo reúne adeptos, recordad que fui su profeta. Amén.

7. ...a la gente se le cae la baba cuando te escucha hablar en polaco
Casi literalmente. Y no te preocupes por los errores: da igual. Pronuncia fatal. Cágate en los casos gramaticales. "¿Qué más da si ese verbo iba con dativo y ha usado el acusativo? ¡¡Habla nuestra lengua rara!! ¡Pero mira qué maja que es esta guiri, con su cara de velocidad-desesperación porque no sabe salir del subterráneo de Centrum hasta el lado correcto de Marszalkowska, que me dice "Pana" y otras cosas con ese acento español tan sexy adoraaaableeeee!" Nos aman. Es así.

8. ...ves tumbonas por todas partes. En un bar, en una terraza, en medio de la calle porque sí...
Por lo visto la moda está cambiando y ahora son las hamacas las que pegan fuerte, pero el fenómeno tumbona me dejó flipando cuando llegué a Varsovia: las había por todas partes, de todos los colores y estaban todas ocupadas. Mi teoría es que los polacos quieren tener una playa a mano y, a falta de una de verdad, buenas son tumbonas. En Berlín sucede lo mismo, por cierto.

9. ...te dan tres besos al saludarte o despedirte porque "es típico aquí"
...Y en Francia, y en doscientos sitios más. No les quitemos la ilusión. Pero es algo importante, porque de esto nadie te avisa. Y ahí te quedas tú, después de dar dos besos como buen español, recibiendo uno de propina. También los hay que, si aún no te consideran familia (los tres besos son "para la familia", pero los polacos son majos y te adoptan en un decir Jezumaria), te dan solo uno y te quedas con los morros colgando besando al aire. Porca miseria...

10. ...todo es barato. Con una notable excepción:
El agua. Te sale más barato beber cualquier otra cosa. Puede que una cerveza y una botella de agua te cuesten, pongamos, 6 eslotis (hablamos de una botella de agua carísima, pero todo puede ser): la cerveza seguramente sea una pinta, o en cualquier caso, un tercio. El agua, un quinto. Por lo demás, todo es barato. Cuidado con eso: cuando vuelvas a España, todo te resultará caro. Menos el agua.

11. ...el agua del grifo sabe a rayos
De ahí que sea cara. No he probado el agua del grifo de Torun, ni de Plock ni de Cracovia ni de Sandomierz. Pero encuentro curioso que tanto en Lublin como en Varsovia el agua del grifo sepa mal. Y ya no es que sepa mal (eso es subjetivo; a mí no me gusta pero puede que a ti sí). Es que, ¿cómo lo diría? Altera el funcionamiento de tu tránsito intestinal. Ya está. Ya lo he dicho.

12. ...fumar está bien visto
Y eso, cuando vienes de España, choca. De hecho, hasta diría que fumar en Polonia está de moda. Espero que de corazón que se les pase pronto, porque eso de tener que encerrarte en el asfixiadero la sala para fumar con tus amigos para no perderte la conversación... Yo lo hago, y me da igual. Pero viviría más feliz sin ello, lo admito.

13. ...todo el mundo se queja de su país. Y en inglés
¿Creíais que los españoles éramos los únicos acomplejados? Pues no. Las nuevas generaciones de polacos, esas que se gastan un nivel de inglés que hasta en sus niveles más básicos nos deja a los ciudadanos de la vieja Iberia a la altura del betún, no pierden ocasión para criticar su país y alabar las bondades de tierras más exóticas, hermosas y exquisitas... como España. Kochani, cuando queráis hacemos intercambio. Mi tortilla por tu Varsovia. 

14. ...todo el mundo te receta algo en cuanto te oye toser
No, no es que haya un exceso de médicos en Polonia: es que todo el mundo tiene el remedio ideal para ti. Y no es broma: se interesan por los medicamentos que estás tomando, te dicen que están mal (en un 99% de los casos) y acto seguido te diagnostican, te recetan y te apuntan el nombre del medicamento en cuestión para que lo compres. 

15. ...vas para tres semanas y ya te sientes como en tu casa
Y eso es así. En poco tiempo, Polonia se convierte en un lugar al que puedes llamar hogar. ¿Cuántos lugares te ofrecen eso?


Así en síntesis, creo que estos son los quince puntos básicos. Por supuesto, me habré dejado muchos más en el tintero; así que si habéis estado en Polonia y creéis que me falta algo, hacédmelo saber. 

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Pues a mi me tiene intrigado lo de las hamacas. ¿Y dices que todas están ocupadas?
    ¿Era la hora de la siesta o están todo el día?
    ¿Quizá es el juego de la silla en versión tumbona?
    ¿Si te tumbas alguien te acerca un Mojito?
    A ver si me sacas de este sin vivir.

    ResponderEliminar
  3. Dámaso: pues es 100% verídico :)

    Mazcota: por la noche, cuando sales de fiesta, siempre están ocupadas. No, no creo que sea el juego de la silla. Más bien, que los polacos quieren ir a la playa y como no pueden, se crean su propia playa en casa. Y no, como mucho puedes tú sentarte en la tumbona con una buena cerveza en la mano ;). Aunque en algunos pubs sí que había servicio de camareros y supongo que sí, que te tomarían nota en la zona de tumbonas.

    ResponderEliminar

Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!