lunes, 8 de julio de 2013

De las florecillas blancas

El avión parecía no querer despegar y por primera vez en mi vida tuve miedo a volar. Pero despegó, y un par de horas después me quedé dormida. Finalmente, tras nueve horas de viaje por tierra y por aire, llegué a mi querida Varsovia. Un rato más tarde ya estaba con M.

Y en su piso, un jarrón de florecillas blancas. Naturales. 

No he pasado tanto tiempo en Polonia como para identificar el gesto como una costumbre, pero me gustó. Siempre me han gustado las flores, pero en España no hay tradición de comprarlas solo porque sí, para decorar la casa y alegrar el día. Además, un lugar con flores es un lugar feliz. Y eso necesitaba yo: un poco de felicidad comprimida en pétalos de flores.

Fiesta, turismo, más fiesta. Y cariño. Mucho cariño. Salvo contratiempos menores, he tenido mucha paz aquí. Una especie de retiro espiritual en un universo ajeno a España. Excepto, quizá, por seguir imponiendo el idioma del imperio en el que no se ponía el sol. 

Ah, por supuesto. El tópico: estoy resfriada. No me preocupa más allá de haber agotado todas las reservas de pañuelos de papel de Varsovia y quizá haber dejado alguna noche sin dormir en condiciones a M. y a R. Está bien, esto último me preocupa más. He vivido con gente que ronca una barbaridad y sé que a las cuatro de la mañana, cuando quieres dormir y no puedes, el sueño vence al cariño y te entran ganas de estrangular al causante de tu desvelo. Paciencia. No puede durar mucho más.

Por lo demás, Varsovia sigue preciosa. Me han sabido a poco estos días, pero en tres semanas a más tardar, si no antes, vuelvo. Ahora, a descubrir los encantos de Lublin. 

Y misteriosamente, hoy que me voy, las florecillas blancas se han marchitado. 

3 comentarios:

  1. Que poético que precisamente cuando te vas se marchiten. En honor a ti, cuando me acuerde, compraré flores para decorar mi piso :)
    Ya verás como va bien allá donde vayas (aunque sé que no lo dudas), te adaptas a todo, criatura sociable/adorable.

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  2. :D

    Hacía tiempo que no te leía por aquí, preciosidad. Compra flores, sí. Y les sacas una foto y me la envías. Al final me olvidé de sacarle fotos yo misma a las flores, ya ves. En cuanto a lo poético del asunto... Más bien era de lógica. Bastantes días habían aguantado ya. Lo de adaptarme, ya veremos. La primera noche ha ido bien, pero lo que cuenta es cómo acaba, no cómo empieza.

    Un beso :)

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  3. Bufff!, pues no estaría mal que el sol se pusiera de vez en cuando, lo que daría por pasar un verano sin este calor tan asfixiante.
    Por cierto, ¿una beca de estudios en verano?¿pero es que allí no tienen vacaciones o se estudian las fiestas de las regiones?

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!