domingo, 2 de junio de 2013

De mis autores: Sándor Márai


Seguramente sea conocido para muchos, pero yo no conocí al autor húngaro Sándor Márai ni su obra hasta el 23 de abril de 2012, cuando Beatriz me recomendó El último encuentro.

Creo que algunos autores se preparan durante toda su vida para contar una historia. Que tienen un ideal de novela en la cabeza y que se dedican durante años a intentar escribirla. Cuanto más leía de Sándor Márai más claro tenía que esa novela era El último encuentro. Comprobé las fechas de publicación de las otras tres que he leído y sí, fue la más reciente. Por eso, voy a comentarlas en orden cronológico de publicación, inverso al orden en el que las leí.

En Divorcio en Buda nos presenta a un juez ejemplar requerido en mitad de la noche para escuchar una declaración en la que él tendrá más que ver de lo que imagina. Comparte detalles con La mujer justa y sigue trabajando con la idea de confesión y juicio entre dos personajes. Digo "sigue", porque estoy convencida de que en novelas anteriores ya había intentado narrarla.

La herencia de Eszter fue el que menos me gustó. Los personajes de Márai suelen cometer errores, pero nunca me habían caído tan mal. Supongo que intentaba transmitir los absurdos a los que llega una persona por amor, pero me falta el amor en la novela. O tal vez, la inevitabilidad del destino. Es breve y está bien escrita. Y la protagonista se merece absolutamente todo lo que le pasa. Ahí lo dejo.

La mujer justa es novedosa en la narración. El libro está dividido en tres partes, cada una correspondiente a un protagonista que adquiere la función de narrador y que cuenta su versión de una historia a otro personaje, siendo este personaje el lector mismo. Me encantó. En este caso no hay juicio ni enfrentamiento; solo se nos desvela la historia de un matrimonio desde el punto de vista de los tres implicados. No hay buenos ni malos, solo equivocados. 

Pero en mi opinión la mejor es El último encuentro. Dos amigos que no se han visto en cuarenta años y una cena en la que anfitrión e invitado intentarán averiguar la verdad. Porque hay conversaciones para las que uno espera cuatro décadas. Magnífica.

Sus novelas me encantan porque sus personajes son muy reales. Casi todos son perdedores, gente a la que le ha ido mal en la vida por las malas decisiones que han tomado. Cuentan su historia a alguien; a veces al lector, a veces a otro personaje que es parte activa de su historia, a menudo al final de su vida, cuando ha pasado mucho tiempo y las razones para guardar silencio ya no existen. Aunque resulte imposible sentir compasión por sus personajes, sí se les puede comprender, a todos y cada uno. 

Me pregunto si acaso Sándor Márai tenía una confesión preparada para alguien en su lecho de muerte, pero si fue así debió de desechar la idea porque se suicidó. Tras décadas en el exilio en Estados Unidos, pocos años después de la muerte de su mujer y de su hijo y pocos meses antes de la caída del muro de Berlín. Lo puedo entender, pero me apena. 

Por Sándor Márai quiero ir a Budapest; tras leer sus novelas y conocerla por sus palabras llenas de nostalgia, me apetece muchísimo. Hasta me apetece embarcarme en la locura de las diecisiete (17, con números y letras) declinaciones de la lengua húngara. A fin de cuentas, un idioma es una forma de pensamiento y me encantaría saber cómo y con qué palabras y sonidos pensaba Sándor Márai para escribir novelas que hasta traducidas son de una calidad extraordinaria.

4 comentarios:

  1. No conocía a este autor. Pero hay tantos buenos escritores que desconozco, y que nunca podré descubrir, que no me sorprenden las buenas referencias.
    Es una lástima que acabara con su vida de esa manera. Nunca he comprendido qué razón puede llevar a una persona al suicidio y, sobre todo, nunca lo querré comprender. Si llegase a entenderlo puede que estuviera tan desesperado como para realmente hacerlo.
    Por otra parte, una buena excusa siempre ayuda para organizar un viaje. Sin justificación, ¿cómo crees poder convencer a tu pareja, amigos o familiares para que te acompañen?


    Saludos.

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  2. Yo sí que puedo entenderlo, en determinadas circunstancias. Supongo que, aparte del deterioro natural de la edad, la pérdida de su ancla, que a buen seguro fue su mujer, y del que por naturaleza tendría que haberle sobrevivido tuvieron que quitarle las ganas de vivir. Y encima en tierra ajena.

    Si tienes ocasión, lee algo suyo. Lo que pasa es que entre recomendaciones de libros y películas, creo que te voy a dejar poco tiempo libre.

    Y sí, las excusas ayudan, pero sin dinero es imposible. Tiempo al tiempo. Ah, mi caso es aún mejor: ni pareja ni familiares especialmente viajeros. Y tengo un amigo que rara vez dice que no a un viaje. A ver si me apunto otro viaje este verano.

    Un saludo,

    Cristina

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  3. Cześć, Krystyno!

    Que chistoso, a Sándor Márai te lo recomendó una librera y yo descubrí a este autor gracias a un cliente, un mexicano residente en Varsovia. Don Federico es un cliente asiduo de nuestra librería y un lector como pocos. Un día sacó del estante ¨El último encuentro¨ diciendome que es un autor excepcional y que debería leer este libro. Tenía razón!
    Despues lei ¨La mujer justa¨ que tambien me gustó mucho, pero al leer El último encuentro me quedé totalmente atrapado, sumergido en la narración.

    Tengo aquí un librito, al leerlo pensaba: debería gustar a Cristina. No te diré de quien es, aunque me arriesgo pues es de una italiana. Si quieres y si me pasas la dirección te lo puedo enviar.

    Saludos desde Polonia

    Zbyszek

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  4. Cześć Zbyszek! Te echaba de menos por aquí :)

    Don Federico tiene buen gusto y Sándor Márai es buenísimo. Me alegro de que lo hayas descubierto y de que te guste :).

    Ay, qué ilusión :). No va a hacer falta que me lo envíes, porque vuelvo a Polonia. Lee tu correo, anda! Buziaki,

    Cristina

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!