martes, 18 de junio de 2013

De la licenciada

Todo empezó por esta foto de mi facultad, pero esa es otra historia...

Todavía no he cerrado el expediente, pero matemáticamente tengo ya todos los créditos necesarios para licenciarme. Por eso, y aunque tengo examen el jueves (que no necesito, pero me gustaría aprobar), desde el miércoles pasado me considero licenciada. 

Empecé la carrera el 27 de septiembre de 2008 a las 9 de la mañana en el aula 12 de la facultad de traducción con la asignatura de Italiano I. Anna Suadoni cumplió sobradamente mis expectativas. Es  una mujer adorable, entusiasmada por enseñar y a la que da gusto escuchar. Todavía la estoy oyendo decirnos "Ragazzi!" con esa voz suya que desvaneció de golpe todos los miedos que pudiera tener a esa primera clase. Anna ya no trabaja en la universidad; me la encontré hará un año o dos y aún se acordaba de mí y me dijo que había tenido un niño. Lo que son las cosas.

Terminé la carrera el 12 de junio de 2013 a las 7 y cuarto de la tarde en el aula 26 de la facultad con la asignatura de Polaco IV. Dimos vocabulario de los cuentos de hadas, tema especialmente adecuado para una última clase, porque en ella se acaba un cuento que ha durado casi cinco años. Y qué mejor profesor para dejar la universidad que M., que es todo un antídoto contra la nostalgia y el drama. Además, M. me devolvió el entusiasmo por aprender, que ya creía perdido y que es el mejor regalo que puede hacer un profesor. 

He tenido, pues, muy buenos profes. Algunos pésimos y otros que siempre me evocarán una sonrisa (el Champiñoncete,  el Masón Posmoderno y la Pertinente). Y aunque reconozco que no siempre he sido la mejor estudiante que podría haber sido para ellos, ha sido un honor poder aprender de todos ellos.

De mis compañeros de batalla se podría escribir mucho. Algunos se han convertido en buenos amigos y en toda una inspiración. Otros se fueron por el camino. Pero en general, guardo buenos recuerdos de todos ellos. Quién sabe si el tiempo nos volverá a reunir en alguna agencia o en alguna cabina. Ojalá. 

¿Y ahora? Ay. Solo de pensarlo me entra el pánico, así que no voy a detenerme en eso ahora. En cambio, me deleitaré un segundo en mi nueva adquirida condición: doña Cristina S. B., licenciada en Traducción e Interpretación de Inglés por la Universidad de Granada. 

(Y como me doy cuenta de lo asquerosamente cursi y petulante de esta entrada, me apresuraré a escribir otra en un par de días)

4 comentarios:

  1. Pues felicidades a los premiados!!
    Pero nada de dormirse ¡eh! Que, si se quiere, nunca se deja de aprender.
    El trabajo puede ser duro, imagínate en una convención de cocina intentando traducir a Ferrán Adrià. ¡Espeluznante!
    Y conmemorar un proyecto de cinco años de duración no me parece una cursilada. Hay que celebrarlo con un fiestorro!!

    Saludos.

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  2. ¡Muchas gracias! Hombre, claro que sí, nunca se deja de aprender. Pero durante un tiempo, por lo menos, me gustaría trabajar antes de volver a retomar los estudios en serio. Eso no significa que me falten planes. Encuentre donde encuentre trabajo, me gustaría seguir con mis clases de alemán y repasar el inglés, aparte del polaco, como es obvio, si finalmente me voy a trabajar ahí.

    El fiestorro me lo pegué la semana pasada por partida doble, así que tranquilo, que he cumplido. Este semana lo que tocan son despedidas y hacer maletas, ya informaré del proceso. O no. Según me dé. Como siempre, mil gracias por leer y comentar. Un saludo,

    Cristina

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  3. Sólo se me ocurre un motivo por el que estar tanto tiempo sin postear, y es que estés estrenando tu recién adquirido estatus de licenciada con tu maromo y te tenga empalada día y noche en la cama.

    Por lo demás, ¡enhorabuena por tus últimos aprobados y a disfrutar la vida!

    ;)

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  4. Estimado/a Anónimo/a:

    Pues no, precisamente por eso no. Escribí hace tiempo, y me reafirmo, que el amor es lo peor que le puede pasar a una mujer heterosexual. Hago la distinción porque conozco a más mujeres heterosexuales insatisfechas que a lesbianas. Qué envidia me dan las condenadas.

    He estado ocupada, eso sí es verdad, y no con cosas divertidas precisamente. Espero poder postrar hoy o, a más tardar, mañana. Un saludo y gracias por el interés.

    PD: ¡Da la cara! Aunque sea con un nick, ché.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!