martes, 7 de mayo de 2013

De mis películas: "El Santo" (The Saint)



Me encanta ver películas tanto o más que leer, así que considero imperdonable no haber escrito todavía ninguna reseña sobre mis películas preferidas. Voy a hablar de El Santo (The Saint), película de 1997 protagonizada por Val Kilmer, Elisabeth Shue y muchos rusos. Y sí, es la clase de película ante la cual mucha gente levanta una ceja y pregunta: "¿Por qué?"

No es para menos. La trama de buenas a primeras ya echa para atrás a más de uno: un ladrón de guante blanco al que encargan robar la fórmula de la fusión fría (tiembla, Dámaso) a una científica guapísima y adorabilísima de la que por supuesto se enamora. 

A mí me gusta, pero así en frío confieso que tiene sus "peros". Muchos. Pero en las tres líneas que he escrito encuentro tres. 1. ¿Fusión fría? ¿Hola? Mucha ciencia ficción, pero tal y como lo presentan en la peli parece tan fácil como hacer verde mezclando azul y amarillo. 2. La mujer del renacimiento me cae muy bien, pero muy genio tiene que ser la muchacha para haber descubierto todo eso solita y tan joven. Y 3. Claro que se enamoran. Hay que captar al público femenino (modo sarcástico activado). Y eso que no he mencionado siquiera a los malos de la película (el cine estadounidense, desplegando su inagotable creatividad: asignando los roles antagonistas a nazis y rusos desde tiempos inmemoriales).

¿Y por qué me gusta, entonces? Pues muy probablemente porque la vi con siete años y guardo muy buen recuerdo de películas de aquella época que seguramente no me gustarían tanto de haberlas descubierto a mis veintidós años. Sentimentalismos de los noventa aparte, lo cierto es que la película no es tan mala. Tiene muchos puntos a su favor y no debo de ser la única que lo piensa, ya que según Wikipedia se ha convertido en película de culto. Que me digan dónde está el templo, por favor.

Primero y principal, que te crees a sus personajes (en su universo, por lo menos, encajan) y que tienen una química increíble (de esto se podrían escribir entradas enteras). Tal vez se odien detrás de las cámaras, pero ante ellas dan el pego como enamorados totales y absolutos. Y eso, qué queréis que os diga, me gusta mucho. 

Segundo, que probablemente sea la única película en la que Val Kilmer salga sexy. Y es que a la criatura cuando no le falla el cuerpo, le falla el personaje. En El Santo los planetas se alinearon para que pudiera tener al menos una película en la que es el chico total e indiscutible. Durante años amé incondicionalmente a Simon Templar, lo confieso. 

No menos importante: la poesía. Aunque era pequeña, todo el rollo de Shelley y de poemas susurrados al oído me cautivó al instante. Hace tiempo, cuando uno buscaba el poema por Internet encontraba un análisis muy bueno de la presencia de Shelley en El Santo, pero lo busqué para escribir esta entrada y desapareció. Lástima. 

La banda sonora, además, es preciosa sin destacar excesivamente: funciona bien gracias a la película y la película funciona gracias a ella. Se unen armónicamente y se complementan la una a la otra.

Finalmente, y esto es lo más importante: que distrae. Ergo, el producto funciona. A mí por lo menos no se me hace nada aburrida. Todos los elementos encajan bastante bien y dan lugar a un producto bien hecho e interesante que, aunque tiene muchos fallos, deja buen sabor de boca. Y en mi caso, muchos y dulces recuerdos de mi infancia, soñando que era la doctora Emma Russell y que iba a salvar el mundo. Angelica... 

Y hasta aquí la (espero) primera crítica-recomendación de película. Solo para terminar de tentaros, si os apetece verla en VO sin subtítulos, la tenéis disponible aquí. Disfrutadla, o no. En cualquier caso, no dejéis de contármelo.

3 comentarios:

  1. Suscribo lo que comentas, sobre todo, lo relativo a la química que hay entre los dos protagonistas.

    Como ejemplo, la escena en la que ella le da calor a él, mientras se esconden de sus perseguidores. Una escena que, sin mostrar nada del otro mundo en cuanto a desnudez se refiere, desprende un erotismo chispeante.

    Y por lo demás, muy entretenida la peli. Absolutamente recomendable.

    ¡Saludos!

    Ximo

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  2. Ximo: me alegro de que te guste. No es una obra maestra ni mucho menos, pero es muy bonita y entretiene. Que es más de lo que se puede decir de muchas películas actuales. La próxima vez recomendaré alguna más especial, pero llevo cuatro blogs queriendo recomendar "El Santo". Un saludo,

    Cristina

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  3. Es cierto lo que dices, yo también la vi de niña y ¿cómo no soñar que somos la dra. Russell? Ella es guapa, buena gente y una supergenio, y encima el bombón de Simón Templar se enamora de ella.
    En el punto donde flaquea la peli es lo poco creíble que es en cuanto a lograr la fusión fría como el que va a comprar pipas, pero es una peli genial. La utilización de la poesía y el arte, combinado con las ciencias, como esencia de inspiración es lo mejor de ella, llegando a mostrar como se pueden lograr grandes logros por el don de la fe. Como la escena en la que la dra. Russell está en una cafetería leyendo los poemas de Simón templar y sus notas de física al mismo tiempo. Por otro lado ver a Val Kilmer morreandose con Elizabeth Shue le gusta a todo el público, hombres y mujeres, porque ella será un genio pero ver como Simón Templar le saca del sujetador las notas que le quiere robar no tiene desperdicio. Hace tiempo que no veo a una pareja con tanta química como Shue y Kilmer en su época, ahora ya están abueletes, pero han coincidido en otra este año 2013 creo.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!