lunes, 13 de mayo de 2013

De mi tía Manoli


Mis tías Manoli y Elvi son primas de mi madre. Por tanto, mis tías segundas. Tengo seis tíos carnales con sus respectivas y extensas familias, pero mis tías Manoli y Elvi son las únicas que han sido tías mías en toda la extensión de la palabra. Además, han representado para mí siempre un modelo de la mujer independiente: nunca se han casado. Viven juntas y llevan una vida tranquila y apacible, rodeadas de libros, películas y largos paseos por Valencia. 

Sin embargo, con mi tía Manoli me llevo mejor.

Mi tía Manoli no terminó el colegio y no se sacó el graduado escolar. No por falta de inteligencia o memoria, como ella dice, sino porque era otra época y otros profesores. Sin embargo, es una de las personas más cultas que conozco. Ella y Elvi tienen en su casa miles de libros y películas. Muchísimos. Han leído mucho y de todo, pero a mi tía Manoli le fascina especialmente el Antiguo Egipto y sabe una barbaridad del tema. 

Además, mi tía Manoli es una mujer muy guapa a sus 46 años. Hermosísima. De piel blanca, fina y suave -signo distintivo de la rama materna de mi familia-, pelo prematuramente cano y liso que tiñe de pelirrojo, rasgos dulces y definidos, mirada aguda e inteligente, manos suaves y delicadas, cuerpo de ninfa y sonrisa de ángel. Por desgracia, ha tenido mala salud toda su vida.

Al contrario que su hermana mayor, mi tía Manoli siempre ha tenido espíritu curioso y le hubiera gustado viajar. Nunca ha podido hacerlo, por desgracia, aunque recientemente la convencí de que me prometiera acompañarme en mi próxima visita a Londres. Tenemos un carácter bastante similar en ese aspecto, la verdad. Y en muchos otros.

Fue la primera persona que no se rió cuando le dije que quería ser escritora. Yo tenía 13 años y hubiera sido muy fácil frustrarme. Pero lejos de hacer eso, siempre ha escuchado con paciencia mis ideas, leído los tontos relatos que le escribía por entonces y me ha animado. En una ocasión la sorprendí escribiendo en un cuaderno, por lo que sospecho que ella también crea sus historias en secreto.

Mi tía no sabía que iba a ir a Valencia la semana pasada. Por eso, su cara cuando me abrió la puerta fue de sorpresa total, no pudo remediarlo. Estuvimos un rato charlando y, cuando Elvi se fue a misa, le conté mis últimos proyectos y lo que estaba escribiendo con una amiga. Ella escuchó y asintió. Sin embargo... "¿Y qué hace falta para que escribas tus propias historias, Cristina?" Estaba en lo cierto. Mucha idea y poca letra, me temo. "Es que para lo otro me mete caña esta chica. Para lo mío, nadie." "¿Te meto caña yo?".

Me enterneció de golpe. No solo por ser una expresión que ella jamás usaría, sino por todo lo que había detrás de esas cuatro palabras. El cariño idiosincrásico de tía, pero sobre todo el interés por leer lo que yo tuviese que contar. Aquello me puso de buen humor para el resto del día.

Adoro a mi tía Manoli. La adoro porque es la clase de tía que seguramente fue Jane Austen, en parte madre y en parte amiga. La adoro porque reconozco mis miradas en las suyas y mis pensamientos en sus palabras. La adoro como se adora a las personas que no solo te gustan sino que son afines a ti y con las que puedes compartir una parte más íntima de ti. Y la adoro porque sé que aunque no publique jamás, ella siempre leerá gustosa lo que escribo y siempre creerá que soy genial aunque yo no lo crea. 

Por todo eso, se merecía su pequeño homenaje aquí. Homenaje que no leerá jamás porque no tiene Internet, pero no importa. Gente tan especial como ella merece ser la protagonista de algo. Aunque sea algo tan insignificante como esto. 

6 comentarios:

  1. Ainss!!
    ¿Que sería de nosotros sin estos familiares/amigos donde cobijarnos?
    Se merecen estos homenajes y más.

    Saludos.

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  2. Mazcota: en mi caso, sería el fin. Quiero muchísimo a mi madre, pero a veces tiene un carácter difícil de llevar si no se tiene a alguien con quien desahogarse un poco. Mi tía es ideal para tales menesteres.

    Por si es tu primera vez por aquí, bienvenido. Un saludo,

    Cristina

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  3. Hola soy Anónimo de nuevo disfrutando de tus blogs, Cristina. Sí la familia es muy importante. Yo tengo familia en Andalucía también y puedo entender cuán importantes pueden llegar a ser, especialmente el espíritu dicharachero y espontáneo que tiene la gente del Sur. Si tu tía quería viajar le suscribo sus deseos. Sin viajar parece que nada es lo mismo, cada brizna de experiencia y de sabiduría se aprende viajando por otros países y aprendiendo idiomas sobretodo. Si por mí fuera sería como la srta. Mcphee o Mary Poppins, trabajando en mil sitios en varios países sólo hasta que cambiara el viento, y luego irme.
    El homenaje a tu tía Manoli es justificado. Una de mis tías es como ella y tampoco nunca leerá esto, pero desde aquí a mi tía pequeña, María le rindo un homenaje tb! Saludos hasta siempre.

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    1. ¡Hola! No tengo familia en Andalucía; viví ahí durante cuatro años por mis estudios. Pero toda mi familia es y vive en Valencia. Miento; uno de mis primos trabaja en Málaga... Bueno, ejem, pero nació y se crió aquí ^^'.

      Yo también viajaría y viviría en mil sitios, pero preferiblemente de algo mejor remunerado y agradecido que cuidar de niños. Es una profesión preciosa, pero no para mí. Aunque entiendo la idea.

      Vuelve cuando quieras, pero porfa, déjame un nick cualquiera. Scoobie-Doo, L... Cualquier tontería me vale ^^. Un saludo,

      Cristina

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  4. Bardzo mi się spodobało Twoje opowiadanie o cioci. Pełne ciepła i pięknych słów o osobie, która zdaje się naprawdę bardzo ciekawą postacią. No i uwielbia starożytny Egipt, jak ja w liceum! Pisz dalej Krysiula o cioci, chętnie poczytam!

    Marcin

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!