viernes, 24 de mayo de 2013

De las reglas del juego



Anoche, poco antes de despertar, tuve una pesadilla. 

Estaba en mi habitación, en la cama, jugando al ajedrez contra una chica. Tenía los ojos rojos y me miraba terrible. A cada jugada titubeante mía, ella respondía rápida y mortal. Las partidas duraban minutos. Se reía de mí y yo estaba muerta de miedo. Pronto iba a estar muerta de verdad si no hacía algo, porque cada vez que perdía me sentía más débil. Pero no podía irme, no tenía escapatoria y por tanto no podía dejar de jugar.

Esto me recuerda misteriosamente a una escena de La isla de Bowen... ¿no podíamos jugar al Trivial?

Soy muy mala jugando al ajedrez. Principalmente, porque he jugado muy poco en mi vida. Mi abuelo era un gran jugador, y antes de la comida de Navidad siempre jugaba contra mis hermanas y mis primos. Huelga decir que ganaba siempre. Yo miraba, pero era muy pequeña para entenderlo. Ya de mayor, solo sé cómo se mueven las piezas, pero no sé nada de estrategia. Le pedí a Dámaso que me enseñara, pero no teníamos tablero ni piezas y a ninguno se le ocurrió regalarle uno al otro por su cumpleaños. Da igual. Tampoco iba a necesitar esa habilidad, ¿no? Pues por lo visto, en sueños sí.

Entonces apareció otra chica por la puerta de mi habitación. Juraría que era mi ex-compañera de piso, y hay una buena razón para esto, pero no puedo asegurarlo. Miraba la escena, me miró a mí y me dijo: "Intenta destruirte, ¿no lo ves? Va a por ti. Y no debes permitírselo. Lucha." Y era verdad. Ni siquiera había intentado defenderme. Simplemente movía las piezas y me dejaba matar. 

Me lo tomé más en serio, pero entonces me di cuenta de que todo era un sueño y me desperté sola. Con un detalle: corrí al ordenador a jugar una partida contra la máquina. Puse a la máquina en modo torpe y gané. Reconozco que eso consiguió aliviarme.

Luego se lo conté a mi ex-compañera de piso, alias la Terapeuta. Le solía contar mis sueños cuando vivíamos juntas y ella intentaba interpretar su significado. Quizá algunas veces no lo tuviera, pero me gustan esas cosas. Ambas coincidimos en el de éste. Y es que la vida está hecha de juegos que jugamos contra otros o junto a otros. En este caso, contra. Y se acerca el momento de que mueva pieza. 

Como siempre que examino una jugada, una palabra o un acontecimiento, pude sentir las distintas opciones a mi alcance y las consecuencias a velocidad de vértigo. "Ataca." "¿Y para qué?" "Ignóralo." "No quiero." "Defiéndete." "Ni de coña voy a agachar la cabeza." "Perdona." "¿Mande?"

Ese era Oscar Wilde en mi cabeza. Perdona siempre a tu enemigo: no hay nada que lo enfurezca más. En este caso, era sonreír y asentir ligeramente. Retirarse sin entrar a trapo. Quitarse el sombrero, dar la vuelta con elegancia y no recoger el guante en el suelo. 

Y mientras abandonaba mentalmente el tablero, pensé para mis adentros que uno puede jugar a no jugar. Se suele decir que jamás hay que jugar al juego del contrincante, porque de ese modo siempre se está a la defensiva y se pierden de vista los propios objetivos. Pero también se puede cambiar a otro juego totalmente distinto. Si te retan al ajedrez, juega a las cartas. Si te retan al billar, juega al Trivial. 

Es más fácil decirlo que hacerlo y sé bien que me olvidaré de todo esto cuando más lo necesite. En sueños, por ejemplo. Por si acaso, voy a intentar acordarme de llevarme el móvil a mis sueños. Así, si alguien intenta molestarme otra vez, me pondré a hacer sudokus. 

Buenas noches. 

2 comentarios:

  1. ¡Pues le clavas un alfil en el ojo y listos!.
    Ahora en serio. Que difícil es interpretar un sueño, y más una pesadilla. Siempre he pensado que, tras una pesadilla, uno despierta más fuerte mentalmente. Puede que en el sueño ganes, pierdas, huyas o cualquier otra acción, pero, con solo darle vueltas al asunto, ya te estas enfrentando a ese miedo.
    O no. Como diría un argentino: "¿Que se ysho?".

    Saludos.

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  2. Hola,

    Perdón por el retraso. He estado sin Internet. Larga historia. Lo de interpretar sueños no es tan complicado si te gusta, aunque sea jugando, darle a todo un significado arbitrario que encaje con tu vida en ese momento. Yo por lo general le puedo poner significado por diversión a lo que sea, aunque luego me declare pragmática y escéptica como la que más.

    Por suerte, ya no sueño con alfiles ni torres. Ahora sueño con bebés. Tremendo drama. Un saludo,

    Cristina

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!