viernes, 3 de mayo de 2013

De la semana sin Facebook: conclusiones


La idea de desactivar mi cuenta de Facebook durante un período corto de tiempo no era nueva; llevaba algún tiempo rumiándola. Pero el jueves pasado, sencillamente me agobié demasiado. Me han preguntado varias veces qué me movió a tomar esa decisión, pero no creo que los motivos sean importantes. Simplemente, estaba prestándole demasiada atención a una página web que en términos objetivos, no me hace más feliz. Al contrario, mi nivel de ansiedad estaba aumentando. Y yo ya soy una persona nerviosa de por sí. Decidí que necesitaba un descanso y me lo di. De eso hace siete días.

Siete días sin mensajes. Sin notificaciones. Sin actualizar la dichosa página veinte veces. Mandé un mensaje a los contactos que veo en persona dándoles mis datos (e-mail, Skype, móvil), dije que me iba durante una semana y desactivé la cuenta. La primera reacción fue muy visceral: me eché a llorar de alivio. Como si me hubiera quitado un peso gigante de encima. Y a lo largo de esta semana, he llegado a conclusiones bastante interesantes que me gustaría compartir. Porque durante estos siete días he tenido que responder muy a menudo a esta pregunta: "¿Y cómo es estar sin Facebook?"

1. No se pierde el contacto con la gente por no tener Facebook: En primer lugar, si quieres saber quién cuenta realmente contigo, quítate Facebook: la gente con la que tienes relación va a seguir ahí. No te rayes. Si de verdad quieren contactar contigo, van a encontrar la forma. Especialmente si se la proporcionas. De mi lista de contactos habituales a diario, no faltaba nadie. Mamá, hermanas, amigas y amigos más cercanos. Primera conclusión: si alguien pasa de ti porque "no tienes FB", no le importas.

2. No se aprovecha más el tiempo por no tener Facebook: Doy fe. Pero sí he sido consciente de todo el tiempo que pasaba en Facebook enterándome de la vida de los demás, esa que no es mi vida y que por tanto no debería suscitarme tanto interés, o compartiendo mi vida como si a alguien le interesara de verdad. Al principio, sobre todo, me daba mucha cuenta cuando me intentaba conectar por las mañanas: lo hacía automáticamente y sin pensar. Pero al cabo de dos o tres días, aprendes a hacer cosas con ese tiempo. Te concentras mejor en tus otras tareas (no hay una página en constante efervescencia interrumpiéndote) y puedes disfrutarlas más. En mi caso, he escrito como una loca.

3. No necesitas Facebook para trabajar, desengáñate: "Es que tengo un grupo en FB de mi clase de Swahili/Traducción Jurada/Club de ganchillo/Loquesea". Vale, FB es un sistema cómodo de compartir información, pero hay otros métodos. Existen las listas de correo, las conversaciones de correo. Que distraen menos y son más eficientes. Claro, no puedes convencer a la gente de que adopte tu sistema. Pero tú tampoco tienes por qué aceptar Facebook. Yo estoy en el grupo de una asignatura y simplemente le he pedido a un compañero que me envíe lo más relevante por correo. ¿Es molestar a alguien? Vale. Ya le devolverás el favor. ¿Quiero decir que todos deberíamos dejar los grupos de FB? No. Yo misma no voy a hacerlo. Pero se puede. 

4. No necesitas compartir cosas en Facebook: recupera tu privacidad y el control sobre tu vida. Sí, es divertido compartir las cosas que haces. ¿Pero sabes? Luego hay demasiada gente que sabe lo que piensas y lo que haces. Y lo que es peor: tienen pruebas de que lo has dicho o hecho. Cada vez que compartes algo en FB sobre ti, estás jurando sin querer sobre la Biblia. No hay contexto. Y sí, puedes controlar quién recibe esa información. Hazlo, está bien. Pero ten presente que eres dueño de tu silencio y esclavo de tus palabras. En esta semana, he echado de menos compartir algunas tonterías. Y lo he echado de menos solo un segundo porque eran eso: tonterías. Sé que volveré a hacerlo; pero al menos durante una semana he tomado conciencia de cuánta porquería soltaba por FB. 

Y finalmente...

5. Facebook es excelente para hacerte publicidad: especialmente si tienes un blog que no lee ni el tato. Publiqué una entrada hace un par de días. Por placer, pero también para completar el miniexperimento semanal. Y los resultados han sido los esperados: al no publicar el enlace a la entrada en mi FB, el número de visitas se ha reducido. La entrada "Del Sistema Solar" recibió 15 visitas. La última entrada, 9. Se ha salvado un poco la situación porque dejé un comentario en el blog de César Mallorquí y ha habido tráfico desde ahí. De lo contrario, todavía habría recibido menos. 

Conclusiones finales: Se puede vivir sin Facebook. Muy bien, de hecho. Yo elijo, por el momento, mantenerlo. Pero no descarto repetir este experimento en el futuro y lo recomiendo encarecidamente a todo aquel que quiera darse un respiro y adquirir más conciencia del tiempo que realmente tenemos. Si me disculpáis, voy a echar un ojo a las últimas notificaciones. 

3 comentarios:

  1. Claro que se puede vivir sin Facebook. Ni Dorotea ni yo como persona real lo tenemos :P No se pierde el contacto con la gente, al menos con la gente que realmente te quiere, puedes seguir trabajando, de hecho hice un master online y como no tenía facebook, utilizamos métodos alternativos. Es una de las redes sociales que más rechazo despiertan en mí, pero se vive sin ella. Mucha gente no es consciente de las consecuencias de publicar su vida, deberían hacer lo mismo que tú, aunque sinceramente, muchos seguramente seguirían sin tomar conciencia de esas consecuencias.

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    1. Si yo lo dejaría. De buen grado. Pero para seguir un pelín en contacto con gente que en un momento se cruzó en tu vida, Facebook funciona muy bien. He pasado varias temporadas en el extranjero haciendo cursos y he conocido a mucha gente genial ahí que casi nunca eran de España. Y si lo eran, desde luego no eran de Valencia o de Granada. Sigo en semicontacto con un chaval de Sevilla que se está preparando el MIR y va hablando de sus progresos, con una profesora muy maja de polaco que conocí en Lublin, con la gente de Granada, con… Sólo por email no podría. Ni por Skype.

      Pero sí, dosificar la información que das y usar Facebook con sentido común es muy importante. Y recomiendo a todo el mundo que haga desintoxicación electrónica durante una temporada corta. Es increíble todo lo que aprendes durante ese tiempo.

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  2. Es que si lo tienes, dejarlo es muy complicado. Y para muchas cosas puede ser útil, sólo que hay mucha mucha gente que no lo utiliza con sentido común, pero vamos, ni facebook, ni twitter, ni whatsapp... Leí hace un par de años un libro para fomentar la creatividad, era uno de esos de autoayuda que suelen ser tan horribles, pero una de las técnicas que me gustaron (si no la única), era la desintoxicación de información. Unos cuantos días sin tele, internet. Era un poco radical, pero haciéndolo con ciertos recortes, ayuda a ver que estamos totalmente esclavizados por ello. Y dejo de soltar el rollo que soy una esclava como la que más y no lo estoy pareciendo :D

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!