viernes, 8 de marzo de 2013

De mi Warszawa nevada (y III): zawsze Twoja, zawsze moja


Quienes me conocen en persona están hasta las narices de escuchar esta frase esta semana: estoy enferma. Que conste que lo digo por algo; estoy convencida de que, si lo digo muchas veces, la enfermedad se irá antes solo por dejarme mal delante de mis amigos. Pero no se va. Maldita.

Comentaba el otro día que me había dejado una compañera de viaje, la mejor y la más bonita de todas. Y cuando el cuerpo no nos permite entregarnos a los placeres de la vida, solo nos queda encontrarlos en los recuerdos. De ahí que, aunque esté medio pocha, encuentre alivio al escribir de Ella. 

Ahora no escribo para ellos. Escribo para ti, porque no puedo hablarte de otra manera. Porque ahora que nos conocemos mejor, me resultaría impensable escribirte en tercera persona. Ahora que has trascendido el papel y los pronombres impersonales. Ahora, que solo puedo llamarte "mía" y "tú". Soy amante infiel, tengo una patria en cada aeropuerto, el corazón dividido en mil ciudades y pronto olvidaré las direcciones de los lugares donde he vivido. Pero hacía tiempo que no llamaba a un lugar "hogar", que no veía una ciudad para quedarme. En ti me quedaría. Tal vez no para siempre -perdóname; para siempre es mucho tiempo y yo soy muy joven-, pero sí lo suficiente. 

Aun en mis recuerdos, te siento enrojecer. No estás acostumbrada a las palabras bonitas, a que te llamen "preciosa". Tal vez porque eres complicada y extraña, porque hace falta algo más que un mapa para desentrañarte y algo más que un par de ojos para observarte, desnuda y sincera. Me gusta tu extrañeza y me gusta tu sinceridad. Añoro tu aire, que es más aire que en otros lugares y que me hace sentir más viva. Añoro tus ruidos, tan iguales y tan distintos a los de otras ciudades. Añoro tu cielo y tu suelo y tu nieve y tu sol, y tu gente. 

Recuerdo aquel día, aquella vez, en el que me hablaste tan claro que me eché a temblar. Te sentí tan dentro de mí que quise lanzarme al suelo mojado y llorar y abrazarte hasta que mis lagrimas se mezclaran con la lluvia que te empapaba y hasta que tu pulso y el mío se acompasaran. Ningún lugar, ninguna ciudad, me ha hecho sentirme así jamás. Ningún lugar, ninguna ciudad, me ha arrancado estas palabras.

Sé que, de alguna manera, tú también me añoras. Lo sé cuando miro tus fotos y siento que esa imagen inerte no eres tú, porque falto yo en ti para vivirte. Ambas sabemos, también, que lo nuestro no se ha acabado aún. Que nos volveremos a ver, aunque no sepamos cuándo. Mientras tanto, tendré que conformarme con pequeños trozos de ti, que ni en sueños llegan a igualarte, para aguantar la espera. Zawsze będę Twoja, zawsze będziesz moja. Siempre tuya y siempre mía, aunque no estemos juntas. 

Y creo que con esto, no tengo que explicar nada más. Seguiré hablando de Polonia y de Varsovia, porque cuando un lugar forma parte de ti se queda para siempre, pero próximamente volveré más a la intrascendencia de mi vida. Espero volver con la feliz noticia de mi recuperación y o con una reseña literaria o cinematográfica. Dependerá de mi paciencia. 

5 comentarios:

  1. Krysiu, znowu się wzruszyłem, dziękuję za te wspaniałe chwile!

    M.

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  2. Me pides que comente, y comento. Ante todo, espero que esa enfermedad tuya no sea más que una gripe. Yo acabo de salir de una y sé lo latosa que es. He leído algunas entradas más de tu blog, aquí y allá, y me reafirmo en que tu manejo de la prosa es extraordinario. Y yo sólo digo esta clase de cosas cuando las pienso de verdad, créeme.

    Ha habido una entrada que me ha llamado especialmente la atención: "Arriesgarlo todo". En una respuesta a un comentario dices: "El amor romántico no es bueno para las mujeres". Demonios, no sabes hasta qué punto estoy de acuerdo contigo. De vez en cuando me doy una vuelta por blogs de gente joven, para saber de primera mano cómo piensan, y he descubierto que las chicas, en general, tienen una visión del amor muy irreal. Lo contemplan como si fuera un totem, un valor supremo e ideal ante el que sólo cabe la sumisión. Convierten la idea de "amor" en una especie de cuento de hadas que tiene muy escaso contacto con el mundo real. Y cuando uno hace algo basándose en ideas y expectativas erróneas, lo más probable es que las cosas salgan fatal.

    No obstante, en el concepto "amor romántico" lo que falla no es el término "amor", sino el término "romántico". Porque el romanticismo (que siempre es pura idealización), llevado a un extremo, te aleja peligrosamente de la realidad. Y luego el batacazo es muy gordo. Pero, sinceramente, no creo que tener pareja sea algo ni bueno ni malo en sí; todo depende de la pareja que elijas. Perdona el rollo que te he soltado y un beso.

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  3. M.: Dziękuję, za komentarz. I za leki, i... za wszystko. Jesteś aniołem, kochany mój.

    César: de hecho, revisando mi comentario creo que te lo pedí de una manera demasiado efusiva. Señor... Que sepas que lo del manejo extraordinario de la prosa me va a tener en una nube durante mucho tiempo. Me alegro de que te guste mi estilo y lo que digo.

    Estoy totalmente de acuerdo en lo que comentas, obviamente. Y cada día no hago sino reafirmarme más en lo que dije. Sin embargo, ay, quién sabe si algún día no me volveré yo también una tonta enamorada. Espero que no.

    Siéntete como en tu casa y vuelve cuando quieras. El nick y el título no pretendían ser plagio para nada. Me apetecía cambiar de identidad (ya estaba cansada de Merak) y bueno, deformación profesional. Mil gracias por pasarte por aquí, por leer, por comentar y por escribir. Por mí puedes soltarme todos los "rollos" que quieras, que los leeré gustosísima. Un abrazo enorme y un beso.

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  4. Leo, y los ojos se me ponen como platos. Krysiu, si esta ciudad es de verdad tan bonita, exepcional e interesante, entonces, o yo estoy ciego o tu estas... equivocada (por así decirlo). No te ofendas, pero leyendo tu entrada en el blog me acordé del pobre Don Quijote, que viendo unos molinos de viento pensaba que son unos gigantes.

    En Varsovia llevo varios lustros, y la conozco tan bien como a mi vieja, a quien conocí en esta ciudad, donde además nos casamos. Reitero, a ambas las conozco demasiado bien, requetebien, y de ambas sí que estoy bien harto! Todo resulta previsible, nada interesante, y para más "inri", las dos acabaron con mis sueños.

    Aunque no puedo decir que nada cambia. No soy un viejo, pero de vez en cuando me pierdo por las calles. Llego a no reconocer ciertos lugares, pues todo el tiempo estan destruyendo y levantando algo; y a esto cuesta trabajo acostumbrarse. Con lo cómodo que uno podría estar si todo no se transformase continuamente. Incluso, mi mujer ultimamente está que no la reconozco. Si suena el teléfono ella es la primera en coger la llamada. Se abrió una nueva cuenta en Gmail. Tres o cuatro veces a la semana sale por la noche con las amigas. No sé qué me imaginaría si no la conociera tan bien. De verdad, está como una cabra - se lo dije. A estas alturas no me voy a tragar la lengua y ella riéndose como un niño me responde: cabra loca, desgraciado al que le toca. Me besó y salió apresuradamente diciendo que no la esperase, que cenaría con unas amigas.
    En resumen: no me hace caso, se viste diferente, se pinta de otro modo, se ríe a destiempo, sale de casa a ciertas horas que no sé que pensar. El look lo ha cambiado totalmente. Por ahora, sólo me digo: a la mujer y a la cabra, la cuerda larga.

    Hoy es viernes y desde la mañana me siento raro. Los viernes no son tan duros como los lunes, igual da pereza ir al curro. Pero hoy he salido de casa volando. Caminaba al trabajo sin prisas, y admiraba la delicadeza de una capita de nieve fresca, y miré como los rayos de sol brillaban jugueteando en los espejitos de hielo, y los pájaros gorgojeaban como en primavera. Claro, ya estamos al final de marzo, y el invierno está por acabar. Me miré en algún escaparate, me enderecé, y me ajusté el abrigo. No tengo la costumbre de mirarme en los espejos, no soy nada vanidoso pero tuve que llegar la conclusión que no estoy nada mal. En la gran vidriera detras de mi se reflejaba también la torre del Palacio de la Cultura, y en la aguja de cobre, el sol resplandecía como una estrellla. A ver si hoy aparece, pensé, pues dijo que vendría dentro de una semana. Era una clienta nueva, una chica como cualquiera, pero nos miramos no así como se mira a cualquier persona. Algo pasó, o simplemente me estoy inventando, imaginando algo.

    Abrí la tienda, saqué el cubo y la fregona. Cuando llegé a limpiar los estantes comenté en voz baja, sí que yo también estoy como una cabra.

    Saluditos
    Zbyszek

    Y ya sabes, el narrador o el protagonista no tiene que ser autor. Może po polsku, bo nie wiem czy się wyraziłem zrozumiale: narrator czy bohater są tylko postaciami w rękach autora.

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  5. Hey,

    ya te respondí a este comentario por e-mail, pero me hice la promesa de responder a todos los comentarios que dejaran en mi blog. ¡Qué menos! Solo puedo reiterar de nuevo que esa Warszawa existe, que es mía y que, como suelo decir cuando escribo o hablo de esta ciudad, hay que conocerla bien para apreciar su belleza ;). Un saludo.

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Citando a la gran Carmen Pacheco: no seas un lurker, ¡comenta!